El presidente ruso, Vladímir Putin, ha prolongado este lunes 24 un año más el embargo alimentario que impuso en 2014 (denominado popularmente el veto ruso) en respuesta a las sanciones que la Unión Europea (UE), EEUU y otros países introdujeron contra Rusia por su papel en el conflicto ucraniano.

Putin firmó un decreto que extiende hasta el 31 de diciembre de 2020 la orden que prohíbe o restringe las importaciones de productos agrícolas, materias primas y alimentos de los países que secundaron las sanciones contra altos funcionarios, bancos, empresas y petroleras rusas, entre otros, según el portal de información legal.

La primera vez que Rusia impuso este embargo alimentario, que va prolongando anualmente, fue en agosto de 2014 con el objetivo de “proteger la seguridad de la Federación Rusa”.

La decisión de Moscú de prolongar el llamado veto ruso se produce solo cuatro días después de que los líderes de la UE acordaran extender seis meses las sanciones económicas impuestas a Rusia por su papel en la crisis separatista en el este de Ucrania y no haber aplicado los acuerdos de paz de Minsk.

La Unión Europea condiciona el fin de las sanciones económicas a Rusia a la aplicación total del acuerdo de Minsk y aún hay carencias en su implementación, que incluye la retirada de armamento pesado o el respeto al alto el fuego.

Las primeras restricciones fueron introducidas por la Unión el 31 de julio de 2014, inicialmente por un período de un año, en respuesta a “las acciones emprendidas por Rusia, que suponían la desestabilización de la situación en Ucrania”.

Dentro de esta guerra política, que como siermpre afecta al sector agroganadero europeo, y en especial al español, curiosamente, la Unión Europea (UE) han apoyaron un acuerdo alcanzado entre la presidencia del Consejo de la UE y el Parlamento Europeo relativo a las medidas temporales para favorecer la entrada de las importaciones ucranianas en el territorio comunitario sin pagar aranceles y que afecta especialmente a productos agrícolas, lo que está provocando en el sector agrario europeo un doble efecto en el veto ruso: No se puede exportar a ese país y se debe afrontar una competencia libre de impuestos por parte de Ucrania.

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