Unión de Uniones denuncia «la incoherencia de la política europea. Después de que la omisión Europea haya defendido durante el último año y medio el carácter estratégico de la agricultura y la alimentación para la autonomía, la seguridad alimentaria y la resiliencia de la UE, seis Estados miembros (los denominados países frugales) plantean ahora reducciones presupuestarias que pueden acabar debilitando precisamente esta política».
Por eso, la organización reclama que esta consideración tenga un reflejo claro en el próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034 y en el presupuesto de la Política Agraria Común (PAC).
Unión de Uniones responde así a la declaración conjunta de Alemania, Austria, Países Bajos, Dinamarca, Finlandia y Suecia, que reclaman reducir la propuesta presupuestaria de la Comisión Europea y sostienen que todas las partidas deben contribuir a los recortes.
La organización advierte de que este planteamiento «puede volver a situar el presupuesto agrario bajo presión». Esta preocupación se acentúa después de que el canciller alemán, Friedrich Merz, haya señalado específicamente la PAC al hablar de flexibilidad y simplificación.
Unión de Uniones recuerda, además, que los seis países firmantes cuentan con estructuras productivas e intereses agrarios diferentes de los de Estados como España, «por lo que no todos parten de la misma realidad a la hora de plantear reducciones en el presupuesto comunitario».
ESTOS PAÍSES IMPULSARON LOS ACUERDOS CON MERCOSUR Y AUSTRALIA Y AHORA PIDEN REDUCCIONES PRESUPUESTARIAS INCLUYENDO LA PAC
Para Unión de Uniones, «no tiene sentido reclamar una mayor autonomía estratégica europea y, al mismo tiempo, debilitar presupuestariamente una política que garantiza la producción de alimentos, el mantenimiento del territorio y la viabilidad del sector agrario. Reforzar la PAC resulta esencial para que la Unión Europea conserve la capacidad de producir sus propios alimentos y reduzca su dependencia de terceros países».
Unión de Uniones denuncia, además, que estos mismos países han impulsado y se han beneficiado de acuerdos comerciales, como los planteados con Mercosur y Australia, en los que la agricultura europea ha sido utilizada como moneda de cambio para facilitar la exportación de sus productos industriales. La organización considera especialmente grave que, «después de haber alcanzado sus objetivos comerciales, reclamen ahora reducciones importantes del presupuesto comunitario y que todas las partidas contribuyan a ellas, volviendo a poner bajo presión los fondos destinados a la PAC».
En este contexto, Unión de Uniones recuerda que la Comisión Europea ha tenido que suspender determinadas importaciones procedentes de Brasil apenas cuatro meses después del inicio de la aplicación provisional del acuerdo UE-Mercosur por no haber recibido garantías suficientes sobre el cumplimiento de las normas comunitarias relativas a los antimicrobianos.
Unión de Uniones reclama coherencia a la Comisión Europea: «si realmente considera estratégicas la agricultura y la alimentación, esta prioridad debe reflejarse tanto en sus decisiones comerciales como en el próximo presupuesto comunitario y en una PAC suficientemente dotada».
Por eso, la organización mantiene su petición de que la PAC cuente con un presupuesto de 520.000 millones de euros en el próximo Marco Financiero Plurianual, una dotación acorde con el papel estratégico de la agricultura y la alimentación y con los retos que afronta el sector.





