Las diferencias entre las distintas CCAA ante el nuevo Plan Estratégico Nacional se sigue visualizando no solo en los encuentros políticos, sino en la calle. El sector más joven de  UAGA no ha dudado este lunes 28 en salir a la calle en Zaragoza para denunciar, coincidiendo con la fecha, «la inocentada» que representa la actual reforma de la PAC y para exigir sin ambages la abolición de los derechos históricos que reclaman otras autonomías.

Los convocantes han elegido esta fecha para denunciar «la inocentada» que, en su opinión, les están gastando tanto el ministro de Agricultura, Luis Planas, y el consejero aragonés del ramo, Joaquín Olona, en estos momentos cruciales en los que se está negociando el plan estratégico nacional que diseñará la aplicación de la próxima reforma de la PAC en España.

Y así lo han escenificado. Medio centenar de jóvenes, la inmensa mayoría de la provincia de Zaragoza debido a los cierres perimetrales, se han dado cita –manteniendo la distancia de seguridad exigida por la pandemia– en la plaza del Pilar de Zaragoza ante la delegación del Gobierno para asistir a una ‘rueda de prensa’ en la que participaban una réplica de Planas y Olona, en la que parodiaron «las buenas palabras» que ambos dirigentes ofrecen al sector «pero que luego no se reflejan en hechos».

Dos agricultores convertidos (con careta incluida) en el ministro y el consejero han lanzado promesas a los jóvenes sobre su disposición total a que desaparezcan los derechos históricos y su apoyo incondicional a «la agricultura profesional y familiar, a los agricultores, a los ganaderos, a las cooperativas a los jóvenes, a las mujeres y hasta a los gamusinos, al Niño Jesús y a los Reyes Magos», han asegurado los improvisados dirigentes. Pero tras las palabras, ambos han bajado de su pedestal para repartir entre los asistentes el típico muñeco que se cuelga en la espalda de aquellos que han caído en una ‘inocentada’.

Durante la parodia, los manifestantes han representado con ironía cómo –según los agricultores– los representantes políticos hablan de agricultura familiar mientras firman contratos con grandes grupos mientras asfixian a aquellos jóvenes que quieren dedicar su vida profesional al campo. O cómo insisten, siempre según la organización agraria, en su defensa del cooperativismo mientras dejan caer grandes cooperativas aragonesas y a las pequeñas entidades que la integran.