La situación del río Tajo ha protagonizado la tercera jornada del XI Congreso Ibérico de Planificación y Gestión del Agua, organizado por la Fundación Nueva Cultura del Agua. A través de media docena de comunicaciones se han abordado cuestiones como los proyectos hidroeléctricos, los caudales ecológicos, la adaptación al cambio climático, la calidad de las aguas y la despoblación rural en la cabecera, recalcando las propuestas para la mejora del Tajo.

La necesidad de modernizar cinco grandes depuradoras de agua en la Comunidad de Madrid ha sido unas de las propuestas indicadas por las personas participantes para mejorar la calidad de las aguas del río que une a las dos capitales ibéricas, Lisboa y Madrid. También se ha criticado el régimen de caudales ecológicos de la cuenca, calificado de «decepcionante» por uno de los expertos, pues solo tiene en cuenta 19 masas de agua de toda la cuenca, ignorando además lo que se llama hydropeaking, es decir, los cambios bruscos de caudal que se producen al abrir y cerrar las compuertas de los embalses. Es necesario recordar que en la cuenca del Tajo hay 114 hidroeléctricas, de las que 19 son consideradas grandes centrales, ya que superan los 10 megavatios de potencia.

La situación de los embalses de cabecera, Entrepeñas y Buendía, desde los que se realiza el Trasvase Tajo-Segura, ha centrado parte de la discusión en torno a la situación del río. Diferentes investigaciones académicas han dado cuenta de cómo se ha priorizado la situación de la cuenca que recibe el trasvase, la del Segura, en lugar de la cuenca prioritaria. Por ello, se ha abordado la necesidad de un cambio legislativo, entre otras cuestiones, porque «la mejora del Tajo y su gestión es incompatible con la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea», se ha dicho en una de las intervenciones.

Según ha quedado reflejado en este debate sobre la mejora del Tajo, la disminución del descenso de las aportaciones que recibe el río, así como ocurre en otras cuencas de la península desde los años 80, o el impacto del cambio climático son cuestiones que se deben tener en cuenta en la gestión del Tajo. Otras de las cuestiones que se han abordado durante la hora y media de sesión monográfica han sido la despoblación que están viviendo los pueblos ribereños de la cabecera, la mejora del Convenio de la Albufeira entre España y Portugal, el papel de los grupos de presión o los problemas de participación en la toma de decisiones.

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN Y CRÍTICAS A LA AGENDA 2030

También celebrada este lunes, la tercera plenaria del congreso ha estado centrada en las cuestiones hídricas directamente relacionadas con la gobernanza, la educación y la comunicación. La videoconferencia principal ha corrido a cargo de Marcela Brugnach, del Ikerbasque; Natividade Vieira, de la Universidad de Oporto; y Pablo Ángel Meira, de la Universidad de Santiago de Compostela.

«La gestión del agua está muy permeada por soluciones técnicas, dejando de lado el factor humano», se ha lamentado Brugnach. Especializada en la toma de decisiones colectivas bajo incertidumbre, ha abogado por involucrar a la sociedad a través de políticas activas y de una educación destinada a los diferentes niveles. «Los intereses pueden ser diferentes, pero los problemas son comunes. No nos queda otra que colaborar y lidiar con las diferencias», ha concluido.

Natividade Vieira, bióloga y coordinadora del grupo de interacciones suelo/agua del Centro Interdisciplinar y de Investigação Marina e Ambiental, ha incidido precisamente en la falta de educación sobre temas hídricos, existente «en todas las profesiones y, de forma especial, en la agricultura». Desde ese horizonte y al igual que la anterior ponente, Vieira ha pedido «introducir la problemática del agua en todas las fases etarias, ya desde la escuela y llegando a quienes trabajan el campo». Tampoco ha dejado pasar la oportunidad para admitir la dificultad de luchar frente al «lobby empresarial de las represas y frente a sus expresiones políticas».

Por su parte, el doctor en Filosofía Pablo Ángel Meira ha sido muy crítico con el sistema educativo global que, a su juicio, ignora tres cuestiones básicas para los seres humanos: vivimos en un mundo finito y somos ecodependientes además de interdependientes. Eso sí, ha recalcado que no solamente hay que analizar la educación formal, sino también otros espacios alternativos: «Es la sociedad la que educa y en la que nos educamos. Pero tampoco ahí se han trabajado estos temas, incluidos los medios de comunicación».

Desde una perspectiva ya más amplia, Meira ha dejado una última advertencia sobre la que seguir reflexionando: «Si queremos cumplir los objetivos socioeconómicos de la Agenda 2030, vamos a tener problemas con los objetivos ambientales. Pero si cumplimos los ambientales, no podemos plantearnos determinados estándares en los objetivos socioeconómicos. Estamos avanzando algo en estos últimos, empeorando claramente en los ambientales, caso del cambio climático».

Más información: http://congresoiberico.org/