La Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (Faada) ha exigido a la Generalitat catalana que decomise los 33 animales del rebaño de un ganadero de El Figaró (Barcelona) que ha sido acusado de maltrato animal.

Según informa hoy Faada, en 2015 se acusó al ganadero de maltrato animal con la imputación de varios cargos, infracciones que se resolvieron con una multa de 8.000 euros y su inhabilitación por tenencia de animales durante 5 años.

De hecho, el 2 de enero de 2015 se decomisaron 9 équidos al ganadero por incumplir la normativa vigente y, posteriormente, se le decomisaron 6 équidos más y otros animales que caminaban «sin control» por caminos y carreteras de la zona.

Aunque se decretó el decomiso posteriormente se anuló por falta de garantías del lugar donde recoger los animales

Entonces, la Generalitat imputó al hombre por mantener a los animales sin la alimentación necesaria con graves consecuencias, tener una instalación inadecuada, incumplir las campañas de saneamiento o no gestionar bien los cadáveres de los animales muertos en la explotación.

Pese a la inhabilitación posterior, Faada afirma que el hombre (E.M.C.) sigue manteniendo en las mismas condiciones a 3 caballos y 30 cabras en su finca, y denuncia que el ayuntamiento del Figaró y la Generalitat no hayan procedido a un nuevo decomiso ni a nuevas sanciones reincidentes.

Este año, la consellería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación había aprobado el decomiso y traslado de estos animales, pero «inesperadamente», afirma Faada, la Generalitat ha decidido finalmente anular el decomiso.

Según la entidad, la Generalitat ha tomado esta decisión porque los santuarios que había propuesto Faada para acoger a estos animales no presentaban la regularización necesaria, mientras que la entidad ve el problema en la falta de una normativa catalana específica en este sentido.

«Denunciamos la falta de compromiso de la conselleria para aplicar la ley y su decisión de dejar los animales a cargo de un maltratador inhabilitado y reincidente en lugar de en unos santuarios dispuestos a cuidar de ellos de por vida», afirma Faada.

(Fotos: Archivo Faada)