El grupo alimentario Dcoop, el mayor productor mundial de aceite de oliva, ve irremediable subir subir el precio del aceite de oliva si siguen incrementándose los costes de producción y de logística a nivel internacional.

Así lo ha expresado este jueves el presidente de Dcoop, Antonio Luque, en un encuentro con periodistas en el que ha asegurado que el aceite de oliva tiene «márgenes muy pequeños» y, si aumentan los costes de la energía, los fertilizantes o los materiales para envasar, ese incremento al final «lo tiene que pagar el consumidor».

El mayor coste por enviar hoy en día un contenedor de aceituna de mesa a Estados Unidos puede encarecer el producto un 30% y aunque la suspensión de los aranceles en ese país ha supuesto un respiro para el sector, ahora deben afrontar el encarecimiento de la logística y las materias primas.

«No nos queda más remedio que subir el precio del aceite de oliva», ha enfatizado Luque, que ha pedido que haya «una reflexión importante a nivel global» ante la previsión de que el problema de suministros y transporte, derivado de la reactivación económica tras la crisis sanitaria, se extienda a lo largo de 2022.

No obstante, el presidente de la cooperativa ha expresado sus dudas sobre cuánto durará esta situación y ha asegurado que «no es tan fácil repercutir el incremento de costes al consumidor» por temor a que termine bajando el consumo del producto.

Dcoop, que tiene unos 75.000 agricultores y ganaderos asociados, facturó 907,7 millones de euros en 2020 (un 10% menos anual) en un contexto de «bajos precios», y exportó a más de 70 países, sobre todo a Estados Unidos, Italia, Francia, Alemania y Reino Unido.

LUQUE APUESTA POR CONVERTIR LOS OLIVARES EN INTENSIVO PARA SER MÁS EFICIENE Y COMPETITIVO

Para este año, con la recuperación de los precios del aceite de oliva en España, el presidente del grupo ha estimado que se superarán los mil millones de euros de facturación, y tiene por objetivo que sus socios crezcan y obtengan mejores resultados.

Luque ha defendido la necesidad de que los productores que puedan ser más eficientes y competitivos lo intenten a través de la mecanización y la transformación de su olivar en intensivo, el cual debería representar en su opinión un 70% de toda la superficie dedicada a este cultivo.

Al restante 30%, considera que se debería intentar darle más valor añadido apostando por lo ecológico o la biodiversidad para lograr diferenciarlo.

El director general de Dcoop, Rafael Sánchez de Puerta, ha asegurado que se puede promocionar el aceite de olivar tradicional en zonas específicas de producción, parques naturales o áreas de turismo rural, pero ha negado que se vaya a mejorar la competitividad del olivar tradicional «por la vía de la Política Agraria Común (PAC) o de valorizarlo».

«Nos preocupa que las zonas tradicionalmente olivareras, de olivar tradicional, pasen a ser menos relevantes porque haya un olivar más competitivo en zonas nuevas de producción como el sur de Portugal, Extremadura y provincias de Andalucía que no han sido tradicionalmente olivareras», ha apuntado Sánchez de Puerta.

El vicepresidente de Dcoop y presidente de Cooperativas Agro-alimentarias, Ángel Villafranca, ha advertido, además, de que la política europea de lucha contra el cambio climático plantea el dilema de que los consumidores paguen más por los alimentos, cuando en otros países «no existe sostenibilidad» y siguen vendiendo a menor precio.

Villafranca ha echado en falta una «nueva visión» en los fondos europeos de recuperación de la crisis que vaya más allá de la de «poner parches», mientras que Luque ha considerado «una pena» que estos no se utilicen para invertir en infraestructuras hidráulicas porque «con agua no habría paro en el sur de España».