La prevención de los incendios forestales es una labor de todos y la limpieza y conservación de los montes es clave para conseguirlo, así como impulsar el pastoreo como labor de prevención de incendios. Pero, mientras el Ayuntamiento de Madrid gasta 19.800€ por hectárea en conservación y mantenimiento de parques y jardines en sus más de 6.000 hectáreas, el campo madrileño, en sus 783.000 hectáreas de zonas rurales, solo recibe 75 € por hectáreas a través de fondos europeos, añadiendo a esta cifra, unos escasos 17 € aportados por la Comunidad de Madrid.

Por ello, la Unión de Ganaderos Agricultores y Silvicultores de la Comunidad de Madrid UGAMA no oculta su preocupación por el alto riesgo de incendios que sufre la Comunidad, como el declarado en Aranjuez donde no solo peligra nuestra riqueza medioambiental sino explotaciones agropecuarias y, si no lo que es aún peor, viviendas y personas.

Las características especiales del territorio madrileño plagado de viales de comunicación con abundante tráfico, la intensa presión humana en el campo, en especial en época estival, «unido a una administración regional unilateral, desinformada y ajena a la realidad del campo madrileño, está provocando la inquietud del entorno rural que año tras año ve cómo la matorralización, la acumulación de maderas muertas junto a pastizales infra aprovechados, convierten a la comunidad en un auténtico polvorín».

Ante esta situación, la organización advierte que «como no se tomen medidas urgentes, más pronto que tarde lo vamos a lamentar», por lo que destaca que sería imprescindible adoptar las siguientes actuaciones:

– Gestión rápida, eficaz y coherente para los permisos de limpieza y desbroce de fincas particulares, no como hasta ahora que o no se recibe contestación o si se comienzan esos desbroces por auténtica necesidad se imponen sanciones desorbitadas.

– Planes específicos de obligado cumplimiento de limpieza y entresaca de vegetación sobrante que alivie la masa forestal de nuestros montes públicos para que mejoren su sostenibilidad.

– Inversión suficiente vía PDR o bien por otro medio de financiación para acondicionar pastizales, pastos con arbolado o arbustivos abiertos, linderos con carreteras o vías férreas, dotándolos de cierres perimetrales y agua para poder ser pastoreados, ya que se ha comprobado que estos espacios son propagadores de incendios a la menor chispa de un tren o automóvil.

– Volver a poner en marcha las medidas del programa de desarrollo rural para el mantenimiento y conservación de pastos existentes que inexplicablemente desaparecieron y que esta organización considera de vital importancia.

Por todo esto, UGAMA reitera a la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid que «el pastoreo es el arma más eficaz para la prevención de incendios, al tiempo que supone una práctica beneficiosa tanto medioambiental como productiva y que contribuye, de manera especial, a combatir el despoblamiento rural, dando por hecho que las pequeñas inversiones que se hagan en esta dirección serán rápidamente recuperadas. Por eso, UGAMA, no va ahorrar esfuerzos para lograr su inmediata puesta en marcha».