Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) defiende que ningún sector productor tendría que quedar excluido de las ayudas directas de la Política Agraria Común (PAC). Estas ayudas resultan esenciales para que los diferentes sectores puedan modernizar sus explotaciones y ser más competitivos. En la actualidad los profesionales de la fruta, la viña, la huerta, la planta ornamental, la cunicultura, el sector avícola, el porcino i el equino, no pueden optar a este tipo de apoyo económico por las ayudas que reciben los ‘agricultores de sofá’..

En el caso de la fruta representa, además un agravio respecto a otros países de la UE, que sí pueden acceder. Según la entidad, esto sería posible si quedaran excluidos “los agricultores de sofá”, aquellos que no se dedican a la agricultura como actividad principal, y si unas pocas grandes empresas no acumularan gran parte de la financiación europea.

JARC ha hecho llegar una petición por escrito al Departament d’Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural, para pedir que apoyen a los sectores excluidos de las ayudas directas, y defiendan esta postura ante el Ministerio de Agricultura. La entidad no quiere que se reduzca las ayudas de los otros productores que hasta ahora las percibían, sino que se haga a través de una reestructuración de la PAC, a favor únicamente de los agricultores profesionales, que se dedican y viven de la actividad agraria.

Dos de cada tres agricultores/ganaderos son “de sofá”

Según el Ministerio de Agricultura, “en el conjunto de perceptores de la PAC predomina la pluriactividad, con un 29% de la renta proveniente de la agricultura, el 61% de salarios/pensiones y el 10% otras fuentes. Cuanto más pequeñas son las explotaciones, menos peso tiene la actividad agraria en la renta total de sus titulares. Entre los pequeños perceptores (<1.250 € ayudas PAC) el porcentaje de renta de origen agrario es el 10,5%.”

Por otro lado, un estudio realizado por el Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) en 2020 detectó un desfase de casi 650.000 personas entre los contribuyentes que declaran en el IRPF ingresos de origen agrario y los que realmente están dados de alta como agricultores en la Seguridad Social. Según la UPTA, en España, por cada agricultor o ganadero que se dedica profesionalmente al cultivo o la ganadería, dos son “agricultores de sofá”.