Los embalses andaluces se encuentran al 32% de su capacidad. Una preocupante situación hidrológica y crítica de la que solo se salva una cuenca, la del Tinto Odiel- Piedras, que está al 54%, 15 puntos más que el año pasado, según informa la Asociación de Federaciones de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua).

En el otro extremo, las cuencas del Guadalquivir, al 28% de su capacidad, y del Guadalete-Barbate, también al 28%. En la segunda, el sistema más castigado es el Barbate, que está al 20%. En la primera, la Regulación General, de la que depende fundamentalmente el regadío, en unos niveles del 22%.

Por su parte, la Cuenca Mediterránea Andaluza está al 41%, siendo la situación preocupante en la zona de la Axarquía, abastecida por el embalse de la Viñuela, que está por debajo del 24%, y el Campo de Gibraltar, abastecido por el embalse del Charco Redondo en Campo Gibraltar, al 26%. La Junta de Andalucía ya ha aprobado la declaración de sequía para ambos. En situación tan crítica como siempre se encuentra Almería, donde el problema es estructural (con embalses al 10%).

En su boletín La Voz del Regadío Andaluz, Feragua plantea de hasta qué punto se puede hablar de una preocupante situación hidrológica.D»e momento, para el abastecimiento, no demasiado. Con carácter general, en la mayor parte Andalucía, los abastecimientos están garantizados para los próximos tres años (aunque con problemas puntuales en algunos pueblos donde los aprovechamientos subterráneos se han venido abajo)».

Para el regadío, la preocupación es máxima. Los cortes de suministro de los trasvases Negratín-Almanzora y Tajo Segura dejan al regadío almeriense en una situación extremadamente complicada. En la Axarquía, el Campo de Gibraltar, Barbate y el Guadalquivir, nos lo jugamos todo a las lluvias de otoño-invierno. Si no llueve, la campaña será demoledora, con niveles de restricción que traerán masivas pérdidas de producción, ingresos y empleo.