La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Córdoba muestra su preocupación ante el estado en el que se encuentran las cunetas y márgenes de las carreteras de la provincia, con el riesgo de incendios que conlleva, ya que está siendo un año en el que las abundantes precipitaciones de la primavera han contribuido a un enorme desarrollo de la vegetación espontánea, en especial, pastos y estrato herbáceo en general.

Por ello, en las cunetas y márgenes de estas carreteras se ha implantado esta vegetación, logrando mayores portes y densidades, y teniendo por tanto un mayor riesgo de incendios asociado. Es el caso, por ejemplo, de las carreteras CO-3106 del km 6 al 8; la carretera CO-3200 del km 16 al 17 y la carretera CO-3109 del km 4 al 6.

ASAJA Córdoba denuncia “el precario estado de mantenimiento y de limpieza de estas márgenes de carreteras”, de forma que apenas se han hecho labores de limpieza, ni en la mitad norte de la provincia (correspondida con entornos forestales y de dehesas en su mayoría), ni en la mitad sur (áreas de campiña). Además, los cereales de invierno (trigos, avena, cebada, etc), estarán pronto del todo secos, comenzando las recolecciones en breve. Por ello, el riesgo de incendio para estos cultivos será, en cuestión de solo días, muy alto.

Por otra parte, en entornos forestales, del mismo modo que a los propietarios privados se les exige que deban cumplir con sus obligaciones en materia de prevención de incendios (realización de Planes de Prevención de Incendios Forestales, ejecución, en plazo de los cortafuegos, etc), las administraciones públicas y los organismos responsables del adecuado mantenimiento de la red de carreteras deben hacer lo mismo.

Por ello, ASAJA insta a los organismos responsables del mantenimiento de estas carreteras, en especial, Ministerio de Fomento, Junta de Andalucía y Diputación Provincial, a valorar esta situación de riesgo, y a planificar y priorizar adecuadamente estos trabajos de conservación, “para que no se generen situaciones de riesgo innecesarias, que pongan en peligro nuestro patrimonio forestal, así como la seguridad de las personas que, a diario, desarrollan su actividad y viven en nuestras zonas rurales”.