Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) se ha reunido este viernes 30 con Elisenda Guillaumes, para pedir en nombre de todos los productores afectados por la normativa que prohíbe la quema de restos vegetales, que son especialmente los de fruta dulce, frutos secos, olivo, viña y huerta, que el Departament d’Acción Climàtica, Alimentació i Agenda Rural (DACC) pida una moratoria de dos años al Ministerio para la aplicación de la normativa.

El Departamento ha emplazado la organización agraria a una reunión que tendrá lugar la semana próxima para concretar los casos de exención de la norma, por cuestiones sanitarias. JARC valorará, según su propuesta, si es necesario ampliar a otros cultivos, en los cuales no quemar puede provocar la propagación de hongos u otras enfermedades. La entidad entiende que la quema de restos vegetales es una medida preventiva y más sostenible que la aplicación de fitosanitarios.

En Cataluña, se gestionan unas 120.000 autorizaciones de crema vegetales al año, y si bien es habitual que los productores, trituren parte de la poda para hacer compost, este procedimiento no se suele emplear en el caso de grandes volúmenes de restos vegetales, como el arranque o sustitución de árboles, por su alto coste, entre 1.000 y 1.500 €/ha.

DIFICULTA EN GRAN MEDIDA LA GESTIÓN DEL ARRANQUE DE LA VIÑA Y LAS CUBIERTAS VEGETALES VIVAS

La entidad ha expuesto que en algunos casos, la trituración de los restos de poda para incorporarlas al suelo, hace inviable prácticas sostenibles como el mantenimiento de las cubiertas vegetales vivas.

En los cultivos emparrados, una vez tomada la decisión de arrancar la plantación, la manera más factible de poder separar el alambre para llevarlo al gestor de residuos es quemar la parte vegetal. Hay que tener en cuenta que hay situaciones donde la accesibilidad de maquinaria para realizar la retirada o trituración de los restos es inviable.

La quema de restos vegetales es, además, una medida sanitaria para evitar la proliferación de posibles enfermedades como los hongos. Las infecciones no se pueden observar a veces a simple vista en el momento de la poda, pero están a la madera, un ejemplo muy habitual es el oídio a la parte leñosa de la viña. En los cultivos de la huerta, permanecen en los restos vegetales, con el peligro que se reproduzcan en futuras plantaciones, si no se queman.