El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha asegurado este jueves 2 que sin la Ley de la Cadena Alimentaria, el “gran perdedor” por el incremento de costes energéticos, así como de piensos y fertilizantes, serían los agricultores y ganaderos”.

“La ley de la Cadena es una conquista histórica que he tenido el honor de llevar al Consejo de Ministros” para su aprobación y posterior validación en las Cortes Generales, ha dicho Planas a los medios durante una visita en El Ejido (Almería) a la Estación Experimental ‘Las Palmerillas’ de Cajamar.

Todo ello porque, dice, da “transparencia” a la cadena alimentaria y protege “al eslabón más débil, los agricultores y ganaderos”, además de que consigue eliminar la práctica de la venta a pérdidas que “por desgracia” ha estado generalizada durante años.

Asegura que la “ley está funcionando” y que hoy ya no se produce la fijación de precios de forma vertical que “muchas veces se ha producido”, reconociendo en todo caso que queda “mucho camino por recorrer” porque también supone un cambio en la “cultura de la transacciones comerciales”.

En este sentido, ha recordado que toda transacción de más de mil euros debe tener un contrato escrito, subrayando que el 1 de enero del año que viene funcionará el registro electrónico de contratos, para lo que se está colaborando con las comunidades autónomas para “en red” lograr una buena aplicación de la ley”.

Considera que es tan “positiva” la ley que incluso el PP, que no la apoyó en las Cortes, “ahora la reivindica”.

NIEGA QUE HAYA NINGÚN TEMOR ANTE LA LLEGADA DE TOMATES MARROQUÍES

Por otro lado, al ser interpelado por la preocupación de los productores de tomate respecto a las exportaciones de Marruecos debido a la actual relación del Gobierno con este país, ha dicho que entiende a quien “legítimamente” pueda tener dudas, aunque ese pensamiento “no esté fundamentado en ninguna realidad”.

Ha sostenido que las “buenas relaciones” con este país “siempre son deseables”, reiterando que “no tienen absolutamente nada que ver con los niveles de tolerancias a las exportaciones”, y mantiene que los acuerdos tienen que respetarse tanto por la Unión Europea (UE) como por Marruecos.

Todo ello porque las exportaciones producen “riqueza, empleo y generación de valor en España”, un país que siempre ha defendido que el “comercio internacional tiene que estar basado en reglas que todo el mundo tiene que cumplir”.

El objetivo, afirma, es que aquello que se produce fuera de la UE tenga las “mismas reglas” en el uso de fitosanitarios, por ejemplo, que en países de la Unión, como en España, donde existen los “estándares más altos desde el punto de vista de la seguridad y la salud”.

Ha adelantado que la próxima semana se abordará este asunto, las llamadas cláusulas espejo, en Luxemburgo, y que el Gobierno defenderá una postura que no será de “cierres de mercado”, pero sí con condiciones en la competencia y en la identificación de baremos.