El Departament d’Acció Climática, Alimentació i Agenda Rural (DACC), ha anunciado su intención de acogerse a la posibilidad que ofrece la normativa europea relativa a la distribución de los fondos FEADER. Por este motivo, ha presentado una modificación correspondiente al PDR 2014-2022, proponiendo la creación de una ayuda excepcional para paliar las repercusiones de la guerra de Ucrania en las granjas no integradas de porcino, en determinadas especies de aves, y en las industrias agroalimentarias afectadas.

Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) valora positivamente que se tenga en cuenta este sector, dado que los productores de porcino no reciben ningún tipo de ayuda de la PAC. Únicamente han podido acogerse a medidas de mercado en forma de almacenamiento privado de carne y, siempre que la Comisión Europea lo ha creído conveniente.

Por eso, JARC pide que integrados y no integrados se puedan beneficiar de esta ayuda excepcional. La entidad argumenta que las explotaciones porcinas integradas, a pesar de no asumir el coste de los animales o de la alimentación, también tienen que hacer frente a los costes de producción relacionados con la energía eléctrica, combustible, servicios o reparaciones entre otros, que han experimentado brutales incrementos de precio desde el estallido del conflicto bélico.

“Todas las granjas porcinas de Cataluña, independientemente de su modelo de gestión, están sufriendo el impacto del aumento de los costes energéticos”, apunta Jaume *Bermis, responsable de la sectorial del porcino de JARC. Y añade, que no sería justo, por lo tanto, discriminar las 4.366 granjas integradas, que representan casi el 80% del total de las 5.475 explotaciones porcinas registradas en Cataluña.

Desde JARC, no se entiende como el DACC puede dejar de lado gran parte del sector porcino, que representa el 21% del PIB industrial catalán. La organización reclama que la ayuda se amplíe de a las granjas de porcino integradas, con importes equivalentes, o como mínimo, que se cubra una parte de los costes de producción, con un 75% de la ayuda que recibirán las granjas no integradas de porcino.