La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) ha pedido a la Junta y al Ministerio de Agricultura que la región sea declarada zona catastrófica «ya que a la intensa sequía que sufrimos ahora se suman las heladas de estas dos últimas noches».

A la espera de la ansiada lluvia que no acaba de llegar, ahora los agricultores de Castilla y León sufren un nuevo varapalo y las heladas arrasan con el cultivo del viñedo, árboles frutales, patata, remolacha y al poco cereal que estaba ya espigando.

El jueves 27 fue en la provincia de León donde se produjeron las heladas más intensas pero  en la noche del jueves al viernes también ha afectado considerablemente a las provincias de Valladolid, Burgos y Segovia, arrasando con una parte muy importante del  viñedo de estas zonas.

Se ha podido perder hasta el 40% de la producción en el viñedo por las heladas y la sequía afecta el 60% de los cultivos

En total las casi 75.000 hectáreas de viñedo que tiene Castilla y León se han visto afectadas por las bajas temperaturas. Asimismo, el cultivo de la patata también ha sido dañado y verá retrasada su producción considerablemente,. En lo que respecta al cereal de invierno que ya estaba espigado esta helada tampoco la ha beneficiado.

Aunque se reconoce que aún es pronto para hacer un balance y cuantificar los daños de estas últimas heladas en los cultivos y habrá que esperar un poco más para ver como evoluciona el cultivo, se estima que se ha podido perder hasta el 40% de la producción en el viñedo.

Por otro lado, la sequía afecta el 60% de los cultivos y a la espera de que la ansiada lluvia llegue a nuestros campos, los agricultores ya estiman que en muchas zonas el daño ya es “irreversible y se dan por perdido y no merecerá la pena ni cosechar”. Otras zonas, si finalmente llueve y la helada no la ha afectado, podría solventar un poco la escasez de humedad, pero la producción se verá reducida en más de un 60% la del año pasado si no es mucho más.

Asimismo, en esta petición de que la región sea declarada zona catastrófica, UCCL recuerda que las explotaciones ganaderas se están viendo obligadas a sustituir la alimentación tradicional por la adquisición de piensos, forrajes, paja, etc., a lo que se debe añadir probablemente la obligación de llevar agua para el censo ganadero afectado utilizando cisternas, ya que los estanques naturales se encuentran bajo mínimos, que, lógicamente supondrá un incremento muy sustancial de los costes de producción.