La reducción de las emisiones de nitrógeno en Países Bajos ocupa un lugar destacado en la agenda política del Gobierno neerlandés, que se propone reducir en torno a un 30% las cabezas de ganado en la próxima década a través de la compra, la reubicación y la sostenibilidad de las granjas.

El acuerdo de coalición por el que se ha formado gobierno en enero incluye la compra de animales, principalmente vacas y cerdos, para reducir el tamaño del sector, “recuperar la naturaleza y buscar un ganadería extensiva”, en detrimento de las macrogranjas, señaló a Efe el diputado Tjeerd de Groot, del liberal de izquierdas D66, socio del Gobierno.

“Negociamos con los otros tres partidos y acordamos restaurar la naturaleza, hacer una transición hacia la agricultura sostenible, cambiar la economía para que los granjeros puedan tener una oportunidad de obtener ingresos y poner fin a la ganadería intensiva en estos tiempos. Es un paquete muy amplio”, explica.

Los ganaderos mantendrían sus granjas, pero con la mitad del ganado, y una ganadería más extensiva. Las compras costarán 17.000 millones de euros.

Además, la coalición acordó cambios en la forma de mantener a los animales en las granjas, para que “los establos estén adaptados a la necesidad del animal” y, según De Groot, esto “supondrá el fin de la ganadería intensiva”.

D66 planteó en 2019 que el ganado debería reducirse incluso a la mitad porque gran parte de las emisiones de nitrógeno “provienen de la agricultura, una gran parte de las cuales las causa la ganadería intensiva y eso es muchísimo, cuando solo aporta menos del 1 % a la economía”, denunció entonces el propio De Groot.

EL GOBIERNO YA OFRECIÓ A LOS CRIADORES DE CERDOS COMPRARLES VOLUNTARIAMENTE EL NEGOCIO, PERO SOLO QUISIERON EN TORNO A LA MITAD

Además, los agricultores usan excremento de vacas, cerdos y pollos como fertilizante para los cultivos. Parte de ese estiércol se evapora como amoniaco, termina en el aire y vuelve a precipitarse en la naturaleza, contaminando los sueldos.

Pero esta es una cuestión sensible para los otros tres miembros de la coalición en Países Bajos: los liberales del primer ministro Mark Rutte (VVD), Unión Cristiana y, sobre todo, los democristianos CDA, tienen una base de votantes importante en la zona rural, y los ganaderos ya mostraron su capacidad de movilización en 2019, cuando tomaron La Haya con sus tractores.

El Gobierno apuesta ahora por seguir negociando. En principio, la adquisición se hará de forma voluntaria, pero si los ganaderos cercanos a una reserva natural se niegan a cooperar, la coalición no descarta la compra forzosa.

“Ya he tenido muchas conversaciones (con los granjeros). El número de animales no es tanto la norma, como lo es la sana gestión empresarial”, señaló este miércoles el ministro de Agricultura y Calidad Alimenticia, Henk Staghouwer, que continuará hablando con los granjeros en busca de soluciones porque, admite, se “ha tocado techo” en esta cuestión.

La reducción de las emisiones de nitrógeno es un tema tan delicado y urgente para Países Bajos que la coalición ha creado un Ministerio de Naturaleza y Nitrógeno.

Su plan es definir el enfoque de acuerdo a una investigación que aclare dónde se necesita reducir nitrógeno y cuál es la mejor forma de hacerlo, puesto que este sector no es la principal fuente de emisiones en todas partes.

El paquete de medidas para la reducción de nitrógeno tendrá un coste de 30.000 millones de euros, en su mayoría destinados a reducir la ganadería y hacer un mejor uso de la tierra, aunque también se usará una parte para abordar la contaminación de la aviación y el transporte marítimo.

El Gobierno ya ofreció a los criadores de cerdos comprarles voluntariamente el negocio, pero solo 278 empresarios quisieron, en torno a la mitad, y eso no ha reducido suficientemente las emisiones.

La conclusión de De Groot es que “ya no hay futuro para la ganadería industrial” en Países Bajos.

(Texto: Imane Rachidi  / Efeagro)