LA UNIÓ Llauradora ha viajado esta semana a Bruselas para intentar que la Comisión Europea acelere los trabajos para implantar las cláusulas espejo en las importaciones de frutas y hortalizas de países terceros dentro del marco de la Estrategia de la Granja a la mesa.

LA UNIÓ ha presentado un informe sobre las alertas sanitarias detectadas en frutas y hortalizas procedentes de Turquía y Egipto, en el cual se revela la presencia de materias activas de pesticidas cuyo uso no está autorizado en la Unión Europea o cuyos límites máximos de residuos son superiores a los permitidos.

Entre los años 2020 a 2022, Turquía ha tenido un total de 1.072 alertas y Egipto 117, sumando un total de 1.189 alertas entre ambos países. A pesar de las medidas adoptadas por la Comisión Europea en 2021 y 2022, ambos países aún tienen un alto índice de alertas sanitarias.

Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ lo explica de forma clara: “De cada 1.700 toneladas de frutas y hortalizas importadas desde Egipto se detecta una alerta sanitaria en la UE y en Turquía de cada 2.300 toneladas. Teniendo en cuenta que se importan entre 340.000 y 258.000 toneladas de esos países cada campaña, respectivamente, las cifras son relevantes y obligan a las autoridades a actuar”.

VEN NECESARIO QUE LOS RESPONSABLES COMUNITARIOS ADOPTEN MEDIDAS MÁS COERCITIVAS PARA ERRADICAR LA PELIGROSIDAD DE ESTAS IMPORTACIONES

Por ello LA UNIÓ ve necesario que los responsables comunitarios adopten medidas más coercitivas para erradicar la peligrosidad de las importaciones de ambos países. Aparte de la adopción de las cláusulas espejo, la organización propone que se incrementen al 30% los controles de identidad y físicos a las mandarinas de Turquía y las naranjas de Egipto que entren a la UE y que se amplíe el periodo de las medidas durante un año. Si en ese periodo se observa un incremento del 5% de las alertas en algún producto, habría que cerrar las importaciones a esos productos agrícolas.

En ese elevado número de alertas sanitarias de ambos países, gran parte de ellas además contienen materias activas prohibidas desde 2020 en el ámbito europeo como el Clorpirifos y el Metilclorpirifos y claves hasta esa fecha para el control de la expansión de la plaga importada del Cotonet de Sudáfrica en cítricos. Su prohibición, con alternativas menos eficaces por el momento, ha provocado un incremento de la plaga, aumento de los costes y la disminución de la renta de los agricultores valencianos.

Desde que se prohibieron esas materias activas en la Unión Europea, en Turquía y Egipto se han producido 420 alertas sanitarias europeas durante esos tres años por la presencia en las frutas y hortalizas de una sola o de las dos. Carles Peris ha trasladado estos días en Bruselas a los eurodiputados españoles que “de forma reiterada se detectan ambas materias activas en las importaciones, generando una incomprensión y una injusticia entre los agricultores valencianos ante la falta de adopción de medidas más contundentes para evitar esta competencia desleal entre productores según sean europeos o foráneos”.

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