La Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo (CLYGAL) ha sumado su apoyo rotundo a la acampada indefinida convocada por APAG Extremadura Asaja a partir de este martes 5 de mayo, frente al Ministerio de Agricultura, como una respuesta directa ‘contra el atraco del Gobierno al campo’. Una protesta que arrancará sobre la 11 de la mañana y en la que se verterán en señal de protesta contra esta crisis estructural productos, cultivos y frutos que están atravesando una situación de crisis total.
Con esta adhesión, la CLYGAL se suma a la decena de organizaciones agrarias de toda España que ya han decidido plantar cara ante unas políticas que consideran alejadas de la realidad del campo y profundamente perjudiciales para miles de agricultores y ganaderos que ven amenazada la viabilidad de sus explotaciones.
La Comunidad denuncia que unos costes de los insumos desbocados están llevando a los agricultores al límite, sin que el Ejecutivo haya puesto en marcha medidas eficaces para frenar esta situación, y está claro -añaden- que el campo no puede seguir soportando la inacción de un Gobierno que legisla de espaldas a quienes producen los alimentos.
Los agricultores y ganaderos exigen una reforma urgente y justa de la PAC, que deje de penalizar a los productores y garantice un reparto de las ayudas acorde a la realidad productiva.
PIDEN «UN CAMBIO INMEDIATO DE RUMBO, PORQUE NO SE PUEDE SEGUIR GOBERNANDO CONTRA QUIENES SOSTIENEN LA ALIMENTACIÓN Y EL MEDIO RURAL»
La CLYGAL también rechaza de forma tajante el acuerdo UE-Mercosur y el Pacto Verde Europeo, a los que responsabiliza «de imponer más trabas, costes y exigencias medioambientales sin ofrecer alternativas viables, mientras se permite la entrada de productos de terceros países que no cumplen los mismos estándares».
En este sentido, denuncian «la situación de agravio y desventaja que sufren los agricultores extremeños, españoles y europeos, obligados a competir en condiciones claramente desiguales frente a importaciones más baratas y con menores controles».
La CLYGAL concluye advirtiendo que la paciencia del sector está al límite y exige al Gobierno «un cambio inmediato de rumbo, porque no se puede seguir gobernando contra quienes sostienen la alimentación y el medio rural».


