Unión de Uniones ha analizado la postura acordada por el Consejo de la UE al respecto de la propuesta de reforma del reglamento de la Organización Común de los Mercados que forma parte del conjunto de Reglamentos en negociación para el próximo periodo 2028-2034 y que marcará, junto con el Reglamento PAC, las reglas de juego, herramientas y apoyos al sector agrario en la UE durante el próximo periodo.

Unión de Uniones hace un balance del texto de posición del Consejo del pasado 19 de octubre y se muestra crítica pues considera que «apenas se aportan mejoras para el sector, frente o de una serie de propuestas que conllevarán efectos negativos si se mantienen en su redacción actual».

La principal preocupación de la organización deriva del mantenimiento de las contribuciones nacionales para financiar las intervenciones sectoriales. Un hecho que hasta ahora sólo ocurría en la intervención sectorial apícola, donde el acceso a cantidades preestablecidas de financiación de la UE se hacía aportando la misma cantidad a nivel estatal.

SE ABRE LA PUERTA A QUE, A PARTIR DE 2028, LO QUE PUEDE SUCEDER SON GRANDES DESIGUALDADES SEGÚN ESTADO MIEMBRO

Esto ahora se traslada al resto, con el agravante de que en el resto de sectores el porcentaje de contribución nacional debe ser al menos de un 30%, y que la planificación de apoyo y presupuesto a los sectores depende en mayor medida de los EEMM a través de sus Planes País.

Para la organización estos cambios abren la puerta a que, a partir de 2028, en función de las prioridades políticas de cada Estado miembro, y sus disponibilidades presupuestarias las intervenciones sectoriales sean apoyadas de forma suficiente o no, lo que puede dar grandes desigualdades según Estado miembro.

Unión de Uniones también lamenta la oportunidad perdida por parte de los Estados miembro de introducir, en el Reglamento clave para regular las relaciones en la cadena de valor, de elementos que impulsen una mejor posición del sector productor en la cadena, empezando por las propias instituciones, a través de compras públicas que remuneren justamente al productor, y abarcando al resto de la cadena, como entrando de una vez por todas a definir de forma detallada y aplicable la situación de posición de dominio, ambas parte de las propuestas que Unión de Uniones defiende introducir en el Reglamento de OCM.

«El poco interés para fomentar un apoyo decidido a los productores por parte de los Estados miembro, en el Consejo, ha quedado patente. Ahora seguiremos trabajando para que las propuestas que buscan una OCM que proteja al sector sean defendidas por el Parlamento Europeo» adelantan.

Unión de Uniones destaca como positivo algunos temas en los que la organización había trabajado y defendido ante todas las instituciones comunitarias. Uno de estos es el fin de la exclusión de plátanos frescos y la leche entera dentro del programa escolar. «No tenía sentido que estos dos alimentos, fundamentales para la infancia, no fueran prioritarios».

Por su parte, también se ha reincorporado la intervención sectorial vitivinícola como medida, por lo general obligatoria para todos los Estados miembro, lo que evitará la generación de desigualdades de trato al sector entre Estados.

Unión de Uniones considera que, tal y como está configurada la OCM, mantiene en una posición desfavorecida a los productores y supone un motivo más que justifica que nos movilicemos el día 28, al que hacemos un llamamiento a participar para hacer ver que el campo escucha y protesta por la falta de respuestas y medidas de las instituciones.

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