La Mesa del Agua de Almería ha instado este martes  2 a las administraciones a ponerse «manos a la obra» y poner arreglo a diferentes situaciones como el «elevadísimo precio del agua desalada» a la que deben hacer frente los regantes de la provincia almeriense.

Así lo ha apuntado la plataforma en una nota tras la reunión telemática, en la que se ha insistido en la existencia de precios que llegan incluso a los 70 céntimos por metro cúbico en algunas zonas de la provincia, y han recordado que «desde hace años» hay aprobado un decreto por el que se fijaba el precio máximo en 30 céntimos.

«Aspecto que sí se aplica en otras partes de nuestro país«, ha señalado el portavoz de la Mesa, José Antonio Fernández Maldonado, que ha isisito en que no se puede mantener el «elevadísimo precio del agua desalada» en la provincia.

Por todo ello, han decidido solicitar diferentes reuniones con representantes del Gobierno de España, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Almería, ante los problemas derivados en este caso por la falta de agua para riego en el Bajo Andarax.

Desde el colectivo se ha señalado que en las diferentes comarcas de la provincia «los problemas pueden parecer diferentes, pero al final todos tienen un punto en común. Y es que las administraciones competentes siguen sin arreglarlos desde hace ya demasiados años».

Por todo ello, esperan poder volver a reunirse con el director general de Agua del Ministerio para la Transición Ecológica, cuya cita será este mes como se acordó en la última reunión que se mantuvo.

También quieren reunirse con la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural y conocer su posición en cuanto al destino de las ayudas a mejoras de regadío, ya que la Mesa del Agua quiere «que se tenga en cuenta que aquí ya se ahorra y que los regantes almerienses podamos acogernos a los beneficios que tienen otras zonas de Andalucía», así como saber qué ocurrirá con las concesiones de uso en la nueva planta desaladora Mar de Alborán.

Hay otra serie de ejemplos que pasan, entre otros, por la negativa a los regantes del Almanzora para poder almacenar agua del trasvase del Negratín y así tener la capacidad de administrarla durante el año hidrológico, o modificar los términos actuales del trasvase Tajo-Segura incrementando los caudales ecológicos que también perjudicarían seriamente a los regantes de esta zona de la provincia.