Juan Metidieri Izquierdo / Presidente de APAG Extremadura ASAJA. Cuando propusieron la declaración de Reserva de la Biosfera de La Siberia se hablaba de cuidar nuestro entorno y de conservar el patrimonio, pero se ha certificado en aquellas zonas que «gozan» de este título una inexistente mejoría en la calidad de vida de las personas.Y es que, a pesar de informes favorables, frases grandilocuentes y alegaciones barrocas que decoran esta distinción, lo cierto es que no es oro todo lo que reluce.

Llegó a decir el poeta y político británico,Thomas Macaulay, que «el mejor gobierno es el que desea hacer feliz al pueblo y sabe cómo lograrlo». Con el informe favorable recientemente emitido por el Consejo Científico del Comité Español del Programa MaB, sobre la propuesta a Reserva de la Biosfera, se demuestra que el que tenemos es incapaz de proporcionar garantías de desarrollo y crecimiento y, por ende, esa felicidad que Macaulay llegó a hacer referencia en sus reflexiones políticas.

Un claro ejemplo de cómo puede llegar a repercutir ser Reserva de la Biosfera en La Siberia lo vemos en la localidad cabraliega de Sotres, en los Picos de Europa. La ganadería, el modo de vida predominante de esta zona, ha ido sustituyéndose poco a poco por el turismo. Las administraciones vendieron la distinción como una revulsivo para el territorio, pero en realidad, más que beneficios, ha generado problemas. Y es que los que labran la tierra cada día solo han visto burocracia y excesiva conciencia ecológica que prevalece por encima de todo, y lo que es peor: de todos.

Tenemos otro ejemplo, esta vez más cercano, en Monfragüe. El edil del municipio cacereño de Serradilla, Gelasio Sánchez, llegó a reconocer quegran parte del espacio que goza de las diferentes figuras de protección son fincas particulares y sus propietarios «no pueden utilizarlas y explotarlas al cien por cien debido al exceso de burocracia». «Las restricciones que los vecinos de la zona encuentran a la hora de construir» es otro de los puntos que se añaden a una lista de contras que poco a poco va engordando si miras más allá del atractivo turístico que puede llegar a suponer ser Reserva de la Biosfera.

Y es que el empecinamiento de los gobiernos en otorgar a La Siberia esta «estrella michelín» del mundo rural, nos va a costar caro, porque en lugar de hacer brillar a la zona, la oscurece con restricciones, sobreprotección y burocracia.

Los habitantes del mundo rural, y ya en concreto, los que formamos el sector económico mayoritario de la comunidad extremeña, el sector primario, estamos hartos de distinciones que solo traen problemas y quebraderos de cabeza.

Si hablamos de Red Natura, observamos que nada más y nada menos que el 30 por ciento de Extremadura está incluido es territorio protegido por esta titulación ambiental, de la mano de los Lugares de Importancia Comunitaria o de la Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA). De hecho, más de una veintena de municipios extremeños tienen casi el cien por cien de su territorio bajo la protección de la Red Natura.

En Guijo de Santa Bárbara,  municipio que tiene al completo la Red Natura en su territorio, su alcaldesa llegó a confesar en un medio digital que «las restricciones que trae consigo esta distinción afectan a la agricultura».

Es vergonzoso que la Reserva de la Biosfera en La Siberia continúe adelante, a pesar de las numerosas voces que se han alzado para su retirada. No es de extrañar, por otra parte, ya que en ningún momento se ha llegado a contar con agentes de la comarca (agricultores, ganaderos, cazadores, silvicultores…).

Con ello se falta a uno de los requisitos que necesariamente debe cumplirse para convertir a una zona en Reserva de la Biosfera, según se desprende de la página web de La Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica ‘www.biosfera-mesetaiberica.com’. En concreto el portal indica que los espacios naturales tendente a ser Reserva de la Biosfera «deben contar previamente con un plan de actuación donde participen los agentes sociales».

El proyecto de candidatura sigue su curso, a pesar de que el desconocimiento sobre esta figura de protección es grande; las personas consultadas no conocen los beneficios ni los perjuicios que puede comportar.

Nuestra persistencia para frenar esta ocurrencia administrativa sigue siendo total, y haremos lo que haga falta para que la labor de los agricultores y ganaderos, así como para que la vida de todos los ciudadanos de La Siberia no sufra trastorno alguno.

Es por ello que ya están en marcha las alegaciones que APAG Extremadura ASAJA presentará para que la candidatura no vea la luz, por lo que invitamos a todos los que se vayan a ver afectados a que se pongan en contacto con esta organización para que sus peticiones y quejas sean recogidas en este documento que será remitido antes del 27 de agosto.

Y es que como llegó a decir el escritor estadounidense, Napoleon Hill, «la paciencia, la persistencia y el sudor hacen una combinación imbatible para el éxito». Estamos seguros que si sumamos fuerzas tenemos muchas posibilidades para frenar este despropósito medioambiental.