La Red de Supermercados Cooperativos, una asociación de ámbito estatal creada por los supermercados cooperativos y participativos, ha celebrado recientemente en Zaragoza su primer congreso y asamblea fundacional con el objetivo de impulsar un nuevo modelo de consumo más ecológico, local y justo.

En la ciudad aragonesa se han dado cita 14 supermercados, apoyados por más de 50 proveedores de productos ecológicos y locales, para debatir sobre el futuro de la alimentación y su apuesta por el impulso de la producción y el consumo de base agroecológica.

Este nuevo modelo de consumo está creciendo en los últimos años en España fruto de la crisis del sistema alimentario. Su apuesta se basa devolver el control de la cadena alimentaria a los proveedores y a las consumidoras y consumidores, quienes toman las principales decisiones. Por ejemplo, en los supermercados cooperativos sus socias y socios deciden qué criterios deben cumplir los productos a la venta, lo que se traduce en una clara apuesta por la producción ecológica, que de media representan el 80% del surtido total. También cuidan el origen, priorizando pequeños productores locales a quienes tratan de remunerar con precios justos, especialmente en frutas y verduras, donde el agricultor recibe hasta siete veces más ingresos que en los supermercados convencionales.

LA ALIANZA NACE CON DIEZ ENTIDADES QUE REPRESENTAN MÁS DE NUEVE MIL SOCIAS Y SOCIOS CONSUMIDORES EN ONCE MUNICIPIOS

Son proyectos que surgen del activismo. Todos ellos han nacido al calor de grupos de personas que quieren alimentarse de manera más sana, local y justa, transformando un sistema que sienten que está detrás de los principales problemas económicos y ambientales actuales. Por eso han decidido crear sus propias tiendas alejándose de la idea de un negocio, ya que consideran que la alimentación debe ser un derecho y un servicio. No tienen ánimo de lucro, así que tratan de ofrecer precios de venta por debajo del mercado sin comprometer las condiciones de los proveedores.

Tampoco hay jefes al uso, hay coordinadores y personal contratado para administrar las tareas diarias, supervisadas globalmente por un equipo de personas votado en una asamblea general. Son organizaciones democráticas que aspiran a reproducir un consumo basado en la salud, la justicia y la solidaridad. Y para cumplir con estos fines todo el mundo debe colaborar. El primer paso es asociarse invirtiendo en el capital social una cantidad variable dependiendo de cada supermercado, entre cincuenta y cien euros. Así te conviertes en copropietario.

En algunos casos además, las socias y socios deben dedicar tres horas al mes en tareas del propio supermercado, como atender la caja, reponer productos o recibir mercancía. Se trata de un modelo importado de Estados Unidos y Francia, donde funcionan grandes supermercados gestionados por sus propios clientes, quienes colaboran a cambio de poder comprar a precios más reducidos, hasta un 30% más baratos que en otros supermercados. De esta manera facilitan el acceso a más personas a una alimentación sana y sostenible.

La alianza nace con diez entidades que representan más de nueve mil socias y socios consumidores en once municipios diferentes, y aspiran a alcanzar más de veinte entidades en menos de dos años con el objetivo unir fuerzas. Entre sus proyectos están favorecer la creación de nuevos supermercados cooperativos, mejorar su profesionalización y escalar su fuerza de compras.

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