La investigadora Fabiola Medina Villaseñor, analiza de manera clara concisa en la siguiente entrevista, la labor que desempeño el Programa Braceros, que aportó trabajadores mexicanos para cultivar los campos de Estados Unidos desde 1.942 hasta 1.966. Actualmente, Fabiola Medina ha desarrollado un documental audiovisual donde informa de la importancia que tuvo este programa tanto para México como para Estados Unidos.

Medina Villaseñor es Egresada de la Universidad de Guadalajara, siendo Licenciada en Derecho e Ingeniera en Computación, habiendo obtenido el Premio Mariano Otero cada año consecutivo.

-¿Cuándo nació el Programa “Braceros” y qué objetivos tenía?

– El Programa “Braceros” nace en 1.942, en plena guerra mundial, y como Estados Unidos estaba entrando en esta guerra, necesitan personas que trabajaran las tierras, pues con el reclutamiento militar necesitaban personal. Por tanto, se vieron en la urgente necesidad de hacer un acuerdo bilateral con México. Inicialmente, el objetivo era seguir cultivando los campos para alimentar al país y a las tropas estadounidenses, pero tuvo tanto éxito este programa por el trabajo arduo de los mexicanos, que tuvo una duración de 22 años y acabó en 1.964.

-¿Cuántos braceros trabajaron en Estados Unidos en ese periodo de tiempo?

– Sí, fueron 4.5 millones de mexicanos, algunos estuvieron un año, otros cuatro meses, y algunos veinte años. Los braceros trabajaban en todos los cultivos y se distribuían por todas las zonas agrícolas de Estados Unidos, estuvieron presentes en cultivos como la manzana, el algodón, el ajo, la cebolla, el melón, la sandía, etcétera. El trabajo de los mexicanos hizo que los campos de California en esos momentos fueran los más productivos del mundo.

-¿Estaban bien remunerados los braceros?

– No, nunca lo estuvieron pero finalmente era una “tabla de salvación” para México, pues en esos momentos en México había un contexto social difícil pues habíamos tenido una revolución, después “La Cristiada” y lo que se denominó posteriormente “La Segunda Cristiada” y el sistema económico de México estaba de alguna manera colapsado, y hubo situaciones muy difíciles e incluso la gente se estaba muriendo de hambre, y para ellos, evidentemente ir a Estados Unidos era una oportunidad para sobrevivir.

-¿De dónde procedían los braceros?

– Procedían de todo México, de Zacatecas, Jalisco, Michoacán, y también habían diferentes centros para la reclutar a los braceros, pues había un proceso de selección, enfocado a seleccionar a qué tipo de trabajadores se requerían en Estados Unidos, y hubo una demanda impresionante de trabajadores, pues se seleccionaban a personas entre 18 y 21 año de edad, y el 70 por ciento de los mismos se situaba en este rango de edad. Tenían que estar sanos y había un proceso de selección, que incluso podía llegar a ser humillante, depende del contexto, y tenían que demostrar que eran aptos para el trabajo en el campo.

-¿Se les pedía a los braceros algún tipo de requisitos en cuanto a formación académica?

– Pues  requisitos académicos non pedían, pues la mayoría eran analfabetos y mas bien tenían que demostrar que fueran hombres fuertes y sanos, que hubieran trabajados en la tierra, y tenían que conocer cómo se trabajaba en el campo. Eran todos hombre, y el 70 por ciento eran solteros, y eran muy pobres sus familias, y el dinero que ganaban lo enviaban a México.

-¿Qué supuso para la agricultura norteamericana disponer de esta mano de obra?

– En primer lugar, había una gran necesidad de personal para el campo, pues no había personas para trabajar los campos, debido al reclutamiento militar. La mano de obra era barata ya que no le pagaban igual a una persona nacida en Estados Unidos que a un bracero, y era una gran reducción de costos para los estadounidenses.

El espíritu de los mexicanos es de servir y ayudar, y lo braceros estaban dispuestos siempre a trabajar, y de hecho trabajaban diez y doce horas.

-¿Se sabe qué percibían por hora de trabajo?

– Sí, se pagaba por hora y también por trabajo realizado, por cada cien libras de algodón ganaban dos dólares americanos. Hay que ver el contexto que no son los dos dólares de hoy, pero para poner un ejemplo, en aquel entonces por un día de trabajo en México se ganaba un peso, cuándo los pesos valían. Y en Estados Unidos, ganaban alrededor de 30 pesos por día, esto les permitía ahorrar y enviar a sus familias. Aunque les pagaban poco dinero, sus familias recibían remesas y, había de todo, personas contentas y otras que no lo estaban.

El alojamiento y el transporte a los lugares de trabajo estaba a cargo de los rancheros norteamericanos, pues les facilitaban alojamiento para que los braceros durmieran y también les proporcionaban comida, pero a bajo costo.

-¿Por qué se acabó el Programa “Braceros”?

– Han sido muchos los factores, pero se terminó porque decían que era una esclavitud legalizada y , también en ese entonces se crearon los sindicatos, y también los braceros comenzaron a exigir más derechos.

-¿La sociedad mexicana ganó económicamente hablando participando en este programa”

-Yo creo que sí, pues México estaba en una situación muy precaria y había tanta necesidad, que había gente que se comía las suelas de los zapatos que se encontraban en la calle, pues era una situación terrible. Por la sequía, las condiciones históricas que habíamos vivido y, definitivamente, había mucha necesidad y no había nada para comer. Por tanto, en aquel entonces había mucho compromiso de los braceros para enviar a sus familias las remesas de dinero, y se han mantenido hasta el día de hoy. Pues para el Producto Interior Bruto de México, el ingreso de las remesas de Estados Unidos es muy importante, pues pueblos enteros todavía se sostienen.

– ¿Cuántos mexicanos y mexicanas trabajan en la agricultura norteamericana?

-Hay que tener en cuenta que el 30 por ciento de la mano de obra de la industria agroalimentaria norteamericana es soportada por mexicanos.

-¿Qué haría la industria agrícola norteamericana si no tuviera trabajadores mexicanos?

– Pues de entrada se elevarían sus costos de producción, y los trabajadores mexicanos tienen disponibilidad a cualquier hora y eso no todo el mundo puede hacerlo. Actualmente, hay braceros con sus contratos que van a trabajar en diferentes campañas. Es evidente que los empresarios agrícolas norteamericanos conocen que los trabajadores mexicanos son muy responsables y hacen un gran trabajo, que es muy valorado, y gracias a ellos la industria agroalimentaria norteamericano ha evolucionado de manera extraordinaria, gracia a la mano de obra que ha aportado México.

(Texto: Francisco Seva Rivadulla. Periodista Internacional Agroalimentario)