Anastasio Yebénes / Responsable de medio rural de la comisión ejecutiva de Unión de Uniones

A menos de dos meses ya para concluir la presidencia española del Consejo de la Unión Europea, pocas cosas podemos destacar en referencia a los asuntos relacionados con el sector agrario y menos aún que competan y beneficien a los agricultores y ganaderos españoles. Si hacemos una búsqueda en la hemeroteca no encontramos demasiada información destacable, más allá de lo bien que unos otros venden y dicen que hacen.

Uno de los últimos eventos de la Presidencia española fue la Conferencia de Alto Nivel sobre la Visión a Largo Plazo de las Zonas Rurales celebrada a finales de septiembre en Sigüenza (Guadalajara) a la que acudí invitado, un evento co-organizado por la Presidencia Española del Consejo y la Comisión Europea (DGAGRI). Allí acudimos unos 200 participantes, entre organizaciones agrarias como Unión de Uniones, responsables políticos, autoridades a escala nacional y de la UE, y en particular las responsables de la política Agraria Común y de la Política de Cohesión de la UE, con la idea de analizar los avances en cada Estado miembro en relación al Pacto Rural lanzado por la Unión Europea. De todos ellos, creo sin temor a equivocarme que el único agricultor y ganadero allí era yo.

Hubo muchas intervenciones, pero dudo que sirvan finalmente para algo que beneficie a todas aquellas personas que nos dedicamos profesionalmente al agro. Yo lo que realmente vi fue postureo, ganas de aparentar y darse mucha publicidad por parte del Ministerio de Agricultura y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que fue la que colaboró al celebrarse el acto en una ciudad de su ámbito territorial.

No escuché en ningún momento a nadie decir que los fondos que se destinan al desarrollo rural deberían dirigirse mayoritariamente a los agricultores y ganaderos. En mi comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, por ejemplo, una gran parte se devuelve sin gastar, como ocurrió en el último periodo donde de 2.000 millones de euros que había, se han retornado casi 700 millones. Y, además, de los que se han gastado, una gran parte ha ido a una empresa creada dentro de la Junta, que se llama Geacam y que se ha beneficiado de unos 500 millones. Con todo esto realmente a los agricultores y ganaderos o a los pueblos han llegado en torno a 800 millones en ocho años, o sea 100 por año en Castilla-La Mancha. Eso es a todas luces insuficiente, cuando podía haber sido el doble el que se tenía que haber gastado.

Me gustaría oír a los políticos decir que la base principal para evitar el despoblamiento y recuperar los pueblos, es la agricultura y la ganadería. Si no ayudas al agricultor, al ganadero, si no da facilidades para incorporaciones de jóvenes y que haya un relevo generacional con la población tan envejecida que tenemos, de nada sirve todo el resto y de lo que se pueda hablar en estos foros europeos.

No se puede basar todo en turismo, en rescatar oficios, dar larga vida a los pueblos, que fue de lo que hablaban los responsables europeos en Sigüenza. Sin embargo, se les olvida la esencia de los pueblos, su vida. La vida de nuestros pueblos se basa en la agricultura y la ganadería, que son las que más arraigo y riqueza han dado y que han alimentado a las personas de allí. Donde más problemas de desarrollo rural y más despoblación hay precisamente es en las zonas más eminentemente agrícolas. Entonces si se descuida al agricultor y el ganadero estamos equivocándonos en el diagnóstico y dando marcha atrás.

Las últimas políticas agrarias han ido en la dirección de que hagamos más cosas por y con menos. En el último periodo del PDR 2015-2020 con las prórrogas se han quedado por el camino en Castilla-La Mancha alrededor de unos 25.000 expedientes de PAC.

Castilla la Mancha en ocho años solo ha publicado tres convocatorias de incorporación de jóvenes, además con cuantías muy inferiores al resto de las regiones, planes de mejora apenas si se han podido elaborar y cobrar. Antes teníamos una ayuda específica a las zonas desfavorecidas y la eliminaron. En fin, recortes y más recortes y cada vez menos gente en los pueblos. Esa es la triste realidad.

Si a todo esto añades además que en muchas regiones como Castilla-La Mancha tampoco se ha cobrado ninguna ayuda autonómica, ni siquiera nos han pagado los ecorregímenes ni el 70% de la PAC, foros como los de Sigüenza ves que están muy alejados de la realidad. Y como Castilla-La Mancha me imagino que en el resto de las comunidades autónomas ocurrirá algo parecido.

Como agricultor que lo sufre en sus carnes, a mí me parece muy triste que me digan a la cara que lo hacen bien, porque claro el problema está en que no me lo dicen a mí, que saben que no me van a convencer, se lo dicen al resto de la sociedad que no tienen conocimiento del sector y el problema es que hay mucha gente que se traga la milonga.

Nuestros gobernantes están a miles de kilómetros de la realidad, no se enteran de lo que sucede más allá de su encierro en lugares maravillosos como el del Parador de Sigüenza, pero siguen sin conocer ni solucionar lo que le pasa a un agricultor o ganadero ubicado en su campo o granja a escasos kilómetros de allí.

De darle al autobombo sí que saben. Han vendido bien este foro de Sigüenza, como el de seguros agrarios de Jérez de la Frontera o el de agricultura ecológica en Córdoba. Pero de cara a la galería, a mí no me engañan, ni tampoco a la mayor parte de agricultores y ganaderos españoles. Ellos viven muy lejos de todo eso. La situación que estamos viviendo ahora mismo es la de iniciar un periodo de siembra sin haber cobrado ni una jodida ayuda por parte del Ministerio de Agricultura por la sequía, después de haber sufrido en algunas zonas hasta dos sequías seguidas, como fue la de 2022 y la de 2023. Esa es la cruda y dura realidad por encima de la pompa y el boato.