Desde Asturias Ganadera han mostrado su rechazo a la instalación de parques eólicos, en especial en el occidente astur, por el daño que hace a la ganadería extensiva, el turismo o el impacto ambiental por el interés de unas «empresas espaculativas»

Desde la asociación quieren, antes que nada, manifestar su apoyo a una transición energética que vaya desarrollando los modelos de producción más limpios y sostenibles y
disminuyendo aquellos que resultan más contaminantes e insostenibles. Pero alertan de las graves consecuencias que está causando la proliferación incontrolada de parques eólicos, especialmente en el occidente astur.

Según señalan en un comunicado, «los molinos que se instalen en el medio rural deben ser buenos para sus habitantes, eso es, respetar la esencia del territorio, diversificar su economía, fijar población. No convertir el suelo rural en industrial, dificultar las actividades productivas o impedir el desarrollo de un turismo de calidad, blando, proporcionado y vinculado a la naturaleza. Los molinos no dejan nada en ese medio rural, sino desolación. Los intereses económicos quedan como siempre en otros lares, dejando un medio más inhabitable. Algunas aldeas, por ejemplo en Las Merindades, se vaciaron tras la instalación de parques eólicos, por las molestias que generaban, y en El Bierzo se alejó al buen turismo que busca paisajes prístinos de parte del territorio. Nadie viene a ver unas montañas saturadas de molinos».

LAMENTA QUE LA ADMINISTRACIÓN OTORGA LA VITOLA DE “INTERÉS PÚBLICO” A LAS ACTUACIONES CUANDO LO QUE SE ESTÁ DEFENDIENDO ES EL INTERÉS ECONÓMICO DE LAS EMPRESAS ESPECULATIVAS

Por ello, enumeran y denuncian algunas desastrosas situaciones que estamos viviendo:

Impacto ambiental. La relación directa entre quienes redactan los proyectos de impacto con las empresas promotoras desvirtúa absolutamente la función que deberían tener estos estudios. Los profesionales que alertan del verdadero impacto de una obra dejan de recibir encargos, y una Administración sumisa y al servicio de las grandes empresas traga con informes que determinan supuestos increíbles. Hay daños en la flora y en la fauna, y sólo la succión de las aspas de un único parque mata a miles de aves cada año, incluyendo especies protegidas como el águila real: ¿Quién informa sobre todo esto?

Proyecto Arqueológico. Ocurre algo equivalente. La empresa paga el informe. En ocasiones, incluso se destrozan dólmenes o túmulos catalogados habiendo alternativas de paso, prefiriendo pagar alguna multa si son denunciados antes que alterar sus planes y su ritmo frenético de trabajo. Dólmenes, túmulos, depósitos y canales romanos para explotar oro… Nuestro patético desprecio a nuestro pasado tiene los mismos síntomas que reflejaba el punto anterior hacia el medio ambiente: presiones de empresas a los arqueólogos y docilidad e inacción de la administración.

Establecimiento de medidas preventivas para evitar daños. No se invierte o se hace mal y para cubrir el expediente en las infraestructuras y servicios necesarios para paliar desperfectos, ambientales y de otros tipos. Por ejemplo, no se instalan vallas protectoras, provocando derrumbes de piedras que pueden provocar daños, como la muerte de dos vacas o la ruptura del tejado de una casa en Candaneo, en Tineo.

Medidas de restauración. Existentes en parte sobre el papel, o se saltan o se actúa mal, insuficientemente o de forma esporádica, según trasciende un desastre a los medios. Por ejemplo, el uso de material procedente del área central de Asturias para preparar el firme de pistas de parques eólicos de occidente, sembró de escombros (trozos de loza y ladrillos, cristales, plásticos, restos de obra, tubos, etc.) el monte, y de especies invasoras como el plumero de la pampa. No se recupera la anchura de cuatro metros de los caminos, restaurando pastizales de hecho.

Falta absoluta de respeto a los derechos vecinales, a los comunales, a las normas, a los plazos y términos de uso, etc. Por ejemplo, se alquilan montes y antes de acordar nada definitivo ya comienzan con las obras. Las prisas subyacen en el fondo de muchos de los problemas que están generando, supuestamente por la política de cazasubvencionismo que rige esta metástasis de instalaciones. Se consiguen firmas de consentimiento vecinal con mentiras y presiones, se expropian terrenos y derechos de forma injustificada. Aquí, la Administración tiene una culpa extraordinaria, pues otorga la vitola de “interés público” a las actuaciones cuando realmente lo que se está defendiendo es el interés económico de las empresas especulativas que buscan un máximo aprovechamiento de las subvenciones. Expolian terrenos comunales con fines lucrativos: si quieren eólica que compren terreno en lugares autorizables para sus instalaciones.

La ganadería extensiva también sufre. En occidente, los mejores pastos y los más llanos están en las cumbres de los cordales y montañas, que son los lugares donde los parques eólicos se instalan en el área. La desproporción del ancho de las pistas (entre ocho y diez metros), sin que se restauren debidamente los pastos genera, por otro lado, cortados a ambos lados del camino que provocan desprendimientos y limitan el movimiento del ganado de los vecinos hacia otras partes del monte.

Incertidumbres. Si no se cumplen ni siquiera con las condiciones ya recogidas en las normas: ¿Qué pasará con aquellos monstruos cuando se termine su vida activa?¿Quién garantizará su retirada y buena restauración?

INSISTEN EN LA RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO ASTURIANO “EN ESTE DESASTRE”

Por todo esto, exigen al gobierno asturiano y a las consejerías competentes:

1. Plan Estratégico. Planificar mejor la localización y la densidad de las instalaciones potenciales, dando prioridad a los espacios más degradados paisajísticamente y
teniendo en cuenta otras afecciones a vecinos, ganado, etc.

2. En ese plan debe promoverse el autoconsumo y la pequeña producción, que reparte los beneficos y repercute favorablemente en la economía local de los pueblos.

3. No actuar sin el consentimiento vecinal (de los pueblos afectados, no sólo del ayuntamiento de turno), ni sin que las personas afectadas hayan sido debidamente informadas.

4. No utilizar el recurso administrativo de considerar de interés público y general este tipo de instalaciones, que realmente limitan derechos públicos vecinales y favorecen intereses privados especulativos.

5. Los pueblos que accedan a tener cerca un parque eólico deberán beneficiarse de unç canon impuesto a las empresas.

6. Fiscalizar que se cumplan las normas, poniendo multas suficientemente elevadas como para que resulten disuasorias de su infracción.

7. Seguimiento por parte de la Administración de la ejecución y mantenimiento de las obras y sus consecuencias.

8. Exigir un plan de retirada de molinos creíble que garantice la restauración del terreno, con fianzas suficientes.

9. Los estudios arqueológicos tienen que estar desvinculados de las empresas interesadas en construir los molinos, siendo la propia Consejería con su personal independiente quien valore la idoneidad.

10. Lo mismo para los estudios de impacto ambiental.

Y fianlizan con un mensaje claro: «todo lo analizado anteriormente demuestra la responsabilidad del gobierno asturiano en este desastre».