De nuevo suenan malos vientos para el sector agrario, que ve cómo otra vez empieza a ser la piedra de cambio de los nuevos presupuestos europeos que se están negociando. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, presentará oficialmente unas nuevas  cuentas con una importante rebaja sobre lo hablado hasta ahora con la esperanza de cerrar un acuerdo en la cumbre del 17 y 18 de julio. Un primer elemento es reducir el montante global del presupuesto para los próximos siete años, que situará en una zona intermedia entre los 1,1 billones de euros que plantea la Comisión y los 1,05 billones que piden los frugales. Y como era de esperar, gran parte de los recortes se centrarían en la PAC y los Fondos de Cohesión.

Según la propuesta afelantada hasta ahora, el presupuesto se situará, en concreto, entre el 1,05% y el 1,094% de la Renta Nacional Bruta (RNB) y, a falta de conocer los detalles, programas como la PAC o la Política de Cohesión –que ya incluían recortes en la propuesta de Bruselas que alcanzarían hasta un 9% de media pese al rechazo del sector– serán los perjudicados porque juntos representan aproximadamente dos tercios de las cuentas europeas.

Unos recortes, que como recordaba el secretario general de COAG, Miguel Blanco, resultan «inaceptables que afectarían negativamente a las ayudas destinadas a las dos compañas de transición, pero también a la actual 2020″.

Con esta bajada, que de nuevo representa para el sector agrario el olvido permanente de lo que ha hecho  en tiempos de coronavirus, con este movimiento, el presidente del Consejo europeo confía en que los países del norte del bloque acepten que el plan de recuperación preserve el tamaño de 750.000 millones de euros y la proporción de trasferencias (500.000 millones) y préstamos (250.000 millones) que sugirió la Comisión. Un plan, por cierto, que no olvida pero sí deja un tanto de lado al campo. Malos vientos de nuevo para la agricultura.