Una manifestación de viticultores franceses ha provocado grandes retenciones de tráfico durante toda la mañana del martes en el paso fronterizo de La Jonquera, en una nueva protesta contra el vino español, aunque en esta ocasión los manifestantes no arremetieron contras los camiones y se limitaron a poner barricadas en los accesos a la frontera para mostrar su eterno enfado con lo que consideran «competencia desleal» de los caldos nacionales.

Para facilitar el tráfico durante la mañana, los Mossos d’Esquadra han desviado a los turismos que querían cruzar la frontera por la N-II mientras que los camiones quedaban retenidos en aparcamientos habilitados, especialmente para evitar que los manifestantes pudieran arremeter contra ellos, como ya ha sucedido en varias ocasiones en el útimo año.

A diferencia de en otras ocasiones, donde la ausencia de polícía han marcado e impulsado todo tipo de inicdentes, los representantes de los viticultores franceses se mostraron especialmente críticos y enfadados con la presencia de un helicóptero de la Gendarmería gala, acusando al nuevo Gobierno de sólo dar «este tipo de respuesta a la cuestión de las importaciones de vino, ya sea español o italiano. Esto es lamentable».

Las organizaciones agrarias franceses insiste en que «no estamos contra las importaciones, siempre que estén regulados. Cuando las importaciones de vino eran seis millones de hectolitros, no había ningún problema en el mercado francés. Pero desde entonces hemos sido entregados a los especuladores y aprovechados como en las horas más oscuras de nuestra historia».

Lionel Puech, enólogo de Rouvière y co-presidente de Jóvenes Agricultores Gard, recuerda que en España algunos productos fitosanitarios están autorizados mientras que en Francia se les prohíbe. En su lugar, tenemos muchos productos más caros que disparan los costes», de ahí su creencia de que existe una competencia desleal.