La Plataforma Nacional para la Defensa del Sector del Transporte ha decidido suspender el paro indefinido en la que iba a ser la segunda jornada de protestas, argumentando que se enfrenta a una «campaña sin descanso de acoso y derribo». la decisión, que también está debida al poco respaldo obtenido, ha provocado tranquilidad en la cadena alimentaria.

En un comunicado, la citada agrupación, compuesta en su mayoría por autónomos y pymes, asegura que esa «campaña» procede de cargadores (sus clientes), patronales del sector, sindicatos, cierto ámbito político e, incluso, algunos medios de comunicación.

En cualquier caso, la Plataforma defiende que seguirá «contra viento y marea defendiendo y luchando» sus reclamos para tratar de mejorar las condiciones de trabajo del sector.

La Plataforma, que el lunes 14 comenzó el paro con una manifestación en Madrid que congregó a cerca de 1.500 transportistas, según los cálculos policiales, y a decenas de miles, de acuerdo con las cifras aportadas por los convocantes, denuncian haber sufrido «una persecución, acoso y coacciones inconcebibles por parte de distintas autoridades», que no están respetando el derecho a paro.

Al contrario que en el paro del pasado mes de marzo, que se prolongó durante 20 días y puso contra las cuerdas a la cadena de distribución logística española, la protesta convocada la semana pasada por la Plataforma ha tenido un seguimiento mínimo.

Este lunes, durante la primera jornada de protesta, las incidencias fueron «mínimas» en los principales centros logísticos, de distribución y vías de comunicación, que registraron los movimientos habituales para un lunes.

La decisión ha provocado tranquilidad en la cadena alimentaria, que no ocultó su preocupación. Así, la Asociación de empresas de fabricantes y distribución del gran consumo (Aecoc), que reúne a más de 32.000 empresas de esta cadena, valora la decisión de la Plataforma Nacional del Transporte de desconvocar el paro que comenzó ayer.

En un comunicado, ha señalado que la desconvocatoria del paro permite garantizar el buen funcionamiento de la cadena de suministro en una fecha clave para el consumo y evita añadir más tensiones y sobrecostes a las empresas en un momento «especialmente delicado para el consumidor y el conjunto de la economía».