La central eléctrica Ququima que ocupará con placas solares fotovoltaicas más de 500 ha y afectará a más de 700 ha de terrenos agrícolas ha indignado a la Junta de Gobierno de la Comunidad de Regantes Llanos de Caniles, ya que según manifiestan, enviaron a Capital Energy, empresa matriz del entramado societario que promueve Ququima, los planos de la zona regable y de las infraestructuras de riego para que la central eléctrica fuese compatible con los regadíos de la Comunidad.

Sin embargo, lejos de haber tenido en cuenta a la Comunidad de Regantes, Ququima ha iniciado un proceso de expropiación forzosa de 99,2 ha de terrenos pertenecientes a la Comunidad que también afectará gravemente a las infraestructuras, hidrantes y tuberías de riego.

Los responsables de la Comunidad de Regantes, como Corporación de Derecho Público, han indicado que “ante el despropósito de la megaplanta fotovoltaica con los regadíos y sus afecciones al territorio, no nos queda otro remedio que alegar en contra y defender nuestra tierra porque nuestro futuro nos va en ello.”

DENUNCIAN SU OBJETIVO ES LA MÁXIMA RENTABILIDAD A COSTA DEL MÍNIMO ESFUERZO, DE EXPROPIAR TERRENOS Y OBTENER ENERGÍA QUE NO SERÁ CONSUMIDA EN EL TERRITORIO

El Presidente de la Comunidad, José Ramón Valero, ha declarado que “el territorio donde se pretende instalar la planta fotovoltaica está muy atacada por la despoblación y la falta de oportunidades. El regadío supone en el territorio la fijación de la población y la generación de empleo. Se estima en 0,5 UTA/ha el promedio de empleo generado por la agricultura de regadío, es decir, de llevarse a cabo el proyecto de la central fotovoltaica, se perderán casi 50 empleos, difícilmente compensables con el empleo generado anualmente por la central eléctrica, que se estima en una o dos personas como mucho”, ha indicado.

Valero también ha explicado que la actividad agrícola en regadío estimula el resto de sectores económicos del territorio al necesitar input en unas producciones cada vez más tecnificadas y donde la mayoría de los cultivos están en producción ecológica.

En cuanto a la planta Ququima, el Presidente ha expresado que “la empresa Capital Energy no tiene valores sociales ni ambientales, su objetivo es la máxima rentabilidad a costa del mínimo esfuerzo, de expropiar terrenos y obtener energía que no será consumida en el territorio, sino en las grandes ciudades o exportada. De realizarse la planta se producirá un aumento de la despoblación, aumento del desempleo, nos quitarán la tierra, se llevarán nuestra energía y nos dejarán la chatarra y fealdad en el territorio” ha sentenciado.

Los agricultores de la zona indican que se sienten engañados por los promotores de la megaplanta eléctrica Ququima ya que algunos les firmaron bajo amenaza contratos de alquiler de las tierras más marginales y no incluidas en el proyecto de regadíos y en el anuncio de la información pública se han encontrado con la expropiación forzosa de la totalidad de la parcela y otras aledañas con cultivos de alto valor económico como almendros, olivos y pistachos. Dichos agricultores defienden la puesta en regadío y no la expropiación de sus tierras y de su modo de vida por la central fotovoltaica