La producción de alimentos acogidos a la certificación ‘Halal’ -apta para el consumo de musulmanes- ha despegado en Castilla y León durante los últimos años hasta acoger en su territorio al 10% de las empresas productoras de este tipo de alimentos, con Qatar como principal destino de exportación.

Con datos cerrados a 2016, las exportaciones de carne de ovino en Castilla y León alcanzaron los 15,9 millones de euros de valor, de los que 3,2 millones correspondieron a destinos donde la religión predominante es la islámica, según los datos aportados por la Consejería de Agricultura y Ganadería en una contestación parlamentaria consultada por Efe.

El despegue de la exportación de carne de ovino se produjo en Castilla y León entre los años 2010 y 2011, al pasar de los 9,4 millones a los 14,2, tras lo que, con ligeros altos y bajos, la exportación se ha ido manteniendo, hasta acumular un incremento del 112,45 por ciento -más del doble- entre el valor de estas exportaciones en 2009 -7,5 millones- y el registrado en 2016.

Las exportaciones de carne ovina ‘Halal’ a países musulmanes crecen a mayor ritmo que las exportaciones al resto de países

Pero este potencial se ha ido retrasando en el caso de los países de mayoría musulmana hasta el pasado 2016, cuando se produjo un salto desde los 587.000 euros de exportación de estos productos en 2015 a los 3,2 millones registrados en el último año contabilizado.

Junto al referido Qatar, que lidera el destino de las exportaciones de ovino ‘Halal’ con algo más de 900.000 euros de valor, figuran otros países como Argelia (699.000 euros), Kuwait (590.000 euros) y Emiratos Árabes Unidos (456.000 euros).

En su contestación al parlamentario de Ciudadanos David Castaño, la Administración autonómica ha destacado que las exportaciones de carne ovina a países musulmanes crecen a mayor ritmo que las exportaciones de este tipo de carne al resto de países -principalmente de la Unión Europea-.

El Instituto Halal de Córdoba, referencia para este tipo de certificaciones, tiene registradas treinta empresas de Castilla y León que cuentan con este sello necesario para exportar a países de mayoría musulmana, por lo que esta Comunidad acoge al 10 por ciento de todas las empresas españolas especializadas en este tipo de comercialización.

Para poder exportar a estos destinos, es necesaria una inversión de unos 3.500 euros para obtener y renovar la certificación Halal, ya que las empresas precisan de un análisis en profundidad sobre los productos que quieren certificar y cumplir con las exigencias de estos mercados.

Entre otras características, esta carne debe estar exento de componentes que procedan de un animal cuyo consumo esté prohibido por el Islam y haber sido sacrificados de acuerdo con lo previsto con la Ley Islámica, entre otros requisitos.

Reivindican un cambio de mentalidad en los productores para poder aprovechar esta oportunidad de mercado halal

La Junta ha reconocido en su respuesta que los cambios para poder contar con las etiquetas de autorización del Instituto Halal supone una reorganización de las cámaras de almacenamiento, en los utensilios y maquinaria utilizada, el estudio de los ingredientes y un análisis de los proveedores de materias primas que «a veces puede resultar costoso o imposible de asumir».

A través de diferentes herramientas parlamentarias, el procurador de Ciudadanos David Castaño se ha empeñado en lo que va de legislatura en intentar que las empresas de la Comunidad puedan aprovechar lo que ve como un mercado potencial muy amplio, con hasta 1.700 millones de clientes.

En declaraciones a Efe, Castaño ha reivindicado un cambio de mentalidad en los productores para poder aprovechar esta oportunidad, hasta el punto de plantear la necesidad de que existan mataderos dedicados en exclusiva a la producción Halal, lo que implicaría renunciar al sacrificio de porcino y centrarse en ovino, equino y vacuno.

Este cambio de mentalidad implicaría también la apuesta por animales de mayor tamaño, ya que frente al consumo de lechazo que es más común en el mercado nacional, en el caso de los mercados musulmanes la demanda es de animales de a partir de 35 kilogramos.

El procurador salmantino ha explicado que actualmente la exportación de estos productos halal es básicamente a través de animales vivos y gracias al buen comportamiento de las explotaciones de la Comunidad frente a enfermedades como la brucelosis, pero ha advertido de que sería más seguro y rentable acoger toda la cadena de valor y exportar los animales ya sacrificados.