Los precios de los cereales se mantuvieron casi sin cambios la última semana del año en los mercados mayoristas, especialmente ante la falta de movimiento y poniendo fin de esta forma ala leve subida que se había experimentado siete días antes, según ha informado este lunes 4 la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe).

Los datos difundidos por Accoe, relativos a la semana 53, reflejan que el precio del trigo duro permaneció en los 274 euros por tonelada, como la semana anterior; y tampoco variaron el de la cebada de malta (196 euros por tonelada) y el de la avena (187,25 euros por tonelada).

El trigo blando apenas se encareció el 0,02 %, hasta los 210,09 euros por tonelada, mientras que el maíz se abarató el 0,07 % (208,09 euros por tonelada) y la cebada lo hizo 0,07 % (183,30 euros por tonelada).

Frente a estas mínimas variaciones semanales, desde principios de enero de 2020 los aumentos de precios se han notado especialmente en el maíz, con un incremento del 15,46 %; seguido de los del trigo duro (+8,66 %), del trigo blando (+4,47 %) y de la cebada (+0,86 %).

Dentro de las proteínas y coproductos vegetales, la cotización de la soja se ha elevado en un 38,81 % desde inicios de 2020, con 465 euros por tonelada; la de las pipas de girasol, un 34,78 % (465 €/t); la de la colza, un 27,66 % (300 €/t); la de la cascarilla, un 15,09 % (183 €/t); y la de la pulpa, un 13,16 % (215 €/t).

Cabe destacar que pese al enfado generalizado del sector cerealista por los precios de este año, desde el sector ganadero se ha mostrado también en la última semana del año su enfado porque las cotizaciones de cereales y soja -materias primas esenciales para la alimentación animal, uno de los principales costes de producción- han cerrado 2020 por las nubes, tras un ejercicio marcado por los repuntes, sobre todo desde el verano, y ya amenazan con menguar la rentabilidad ganadera.