Dicen que es de mala educación insultar a la gente, pero no debe serlo definir a las personas como son. Y algunas parece que son simplemente unos hijos de puta.

Se podrá estar a favor o no de los toros. Se podrá defender con más o menos ardor una postura y la contraria. Se podrán movilizar a favor o en contra. Pero nunca se debería aprovechar la muerte de un torero para posicionarse.

El sábado el diestro Víctor Barrio se dejaba la vida en la plaza de Teruel y pocas horas después había gente insultándole y alegrándose de su muerte porque están en contra de los toros. Frases como «Si todas las corridas de toros acabaran como las de Víctor Barrio, más de uno íbamos a verlas», «Celebro la muerte de Víctor Barrio, cualquiera que ataque a un animal indefenso merece morir» o simplemente «Merecía morir», descalifican a quien las dice, pero además les definen. Son unos hijos de puta. Y punto.