La Lonja Agropecuaria de Toledo ha ratificado este jueves 22, en el transcurso de su Asamblea General, la decisión del Comité Ejecutivo de incluir los cultivos forrajeros dentro de la mesa de precios, de manera que empiecen ya a cotizar en la primera reunión del 2023, que será el próximo 4 de enero.

Este acuerdo de la lonja se adopta al considerar vital dar precios de referencia de unas producciones que son claves en la alimentación animal en una provincia ganadera como la de Toledo y donde, además, el cultivo de forrajes ha sido tradicional, principalmente en las vegas del Tajo.

En la actualidad, la superficie de alfalfa está en claro descenso tanto en Toledo como en el resto de España. En concreto, las hectáreas destinadas a este cultivo han descendido un 20% a nivel nacional.

LOS PRODUCTORES QUE SEMBRABAN CULTIVOS FORRAJEROS LOS ESTÁN SUSTITUYENDO POR LEÑOSOS, OLIVAR DE REGADÍO Y PISTACHEROS

Este descenso se debe, principalmente, a dos factores. En primer lugar, el incremento de la factura eléctrica destinada a regadío, que en el último año se ha encarecido en un 600%, está llevando a estos cultivos a bajas tasas de rentabilidad. Y, por otro lado, los recortes de agua en algunas zonas llevan a los agricultores a cambiar a producciones que requieren menos aporte hídrico.

En la actualidad, productores que tradicionalmente sembraban cultivos forrajeros los están sustituyendo por plantaciones de leñosos, olivar de regadío y pistacheros, principalmente, y por hortícolas, que requieren un menor aporte hídrico y menos gasto eléctrico.

De seguir esta tendencia de bajada de la oferta en el mercado nacional, se podría plantear a los ganaderos un problema de abastecimiento de forrajes para el ganado. Del total de forrajes que se siembran, la alfalfa constituye alrededor del 80% del total, y el resto lo componen vezas y avena forrajera. De ahí su necesidad de que la Lonja agropecuaria de Toledo apueste por su cotización.