UPA Castilla y León ha alertado de la situación dramática en la que se encuentran las explotaciones lácteas de esta región. El coste de la alimentación para el ganado, que supone hasta un 50% del total de gasto para una explotación, sigue subiendo e incrementándose día a día acumulando incrementos desde el año 2021 que se convierten en prácticamente inasumibles para los ganaderos, así como unas prácticas de las grande superficies que repercuten en las pequeñas y medianas queserías.

La situación es más grave aún si tenemos en cuenta la sequía que estamos sufriendo desde hace semanas, y el elevadísimo coste energético que sigue alcanzando cotas elevadísimas, por lo que con los precios en origen que se están percibiendo es prácticamente imposible a día de hoy cubrir costes de producción y mantener las explotaciones lácteas de vacuno, ovino y caprino de Castilla y León.

Se da la paradoja de que es el sector productor el eslabón que lo está perdiendo todo, mientras las distribución e industria campan a sus anchas, con márgenes de beneficios abusivos, mientras los ganaderos se `desangran´ en su día a día.

SE OFERTAN QUESOS EN GRANDES SUPERFICIES A PRECIOS QUE OSCILAN ENTRE 8,50/10 EUROS/KILO, POR LO QUE ES MATERIALMENTE IMPOSIBLE PRODUCIR Y TRANSFORMAR

En este sentido, UPA denuncia que las grandes superficies comerciales están llevando a cabo prácticas como el dumping, marcando precios en los lineales a la baja para acabar con la competencia, que en este caso son las pequeñas y medianas queserías asentadas mayormente en los pueblos, y así obtener una posición de dominio en el mercado.

Sirva como ejemplo que el coste de la materia prima (leche de oveja) es de entre 7/7,50 euros/kilo en el queso semicurado y de 8/8,50 euros/kilo en curado, mientras se están ofertando quesos en grandes superficies a precios que oscilan entre 8,50/10 euros/kilo, por lo que es materialmente imposible producir y transformar en estas condiciones.

UPA considera el momento actual como el más grave de los últimos años para el sector lácteo, en especial el del ovino-caprino, con perspectivas de futuro muy oscuras y con unos costes en energía, cereales, proteínas y resto de servicios que no se pueden asumir durante mucho más tiempo.

Resulta un despropósito que mientras los consumidores demandan leche y derivados lácteos con marca de Castilla y León más que nunca, sin embargo las industrias y la distribución asentadas en nuestra comunidad autónoma miren a otro lado, concretamente al de sus bolsillos, y remuneren a los productores muy por debajo de lo que es justo en unos momentos críticos como los actuales.

La organización apremia al Ministerio de Agricultura y a la Junta de Castilla y León para que  actúen y hagan cumplir a la Distribución e Industria la Ley de la Cadena Alimentaria. «Deben tomar medidas contundentes ya mismo y acabar con esta sangrante crisis que sufren los productores de leche de Castilla y León. Las pérdidas económicas en el sector son elevadísimas y zonas rurales se están arruinando, y más que lo van a hacer, por la pérdida de uno de sus motores económicos como es la ganadería de leche», aseguran.

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