Si la brutal subida de la luz hace tambalear la economía de cualquier hogar, para los agricultores y ganaderos andaluces esta espiral de subidas de la tarifa eléctrica está suponiendo un auténtico mazazo, ya que pone en jaque la viabilidad de miles de explotaciones que están luchando por sobrevivir en un contexto de crisis de precios y falta de rentabilidad, según denuncia COAG Andalucía.

Y es que llueve sobre mojado para el sector agrario, según la organziación, que señala que «un sector que es estratégico, que es imprescindible para la sociedad, pero que incomprensiblemente se encuentra totalmente desprotegido. Éste es el panorama desolador al que se enfrentan cada día agricultores y ganaderos: precios de ruina por debajo de costes, competencia desleal de terceros países con importaciones sin control, la entrada de los fondos de inversión, el aumento del coste de las materias primas y, ahora, para colmo, la inasumible subida de los costes energéticos».

ADEMÁS LA SUBIDA DE LA LUZ NO PUEDE REPERCUTIR EN EL PRECIO DE VENTA DEL PRODUCTO AGRÍCOLA O GANADERO

Según los datos que maneja COAG Andalucía, la factura por la subida de la luz es un 300% más cara para el sector agrario en los dos últimos meses. Concretamente, el precio del Mw/h registrado en agosto de 2021 ha sido casi tres veces superior a la del año pasado. En agosto de 2020 el precio medio del Mw/h fue de 36,21€/Mwh., mientras que en el pasado mes ha sido de 105,99€/Mwh.

Hay que tener en cuenta igualmente que el sector agrario tiene, por lo general, contratos con precios de electricidad cerrados que se mantiene durante todo el año. Así, de cara al próximo año 2022, se estima que el precio de cierre de contratos por esta fecha estará en torno a 99,35€/Mwh. A día de hoy en el mercado diario el precio alcanza los 153,43€/Mwh, mientras que el año pasado se cerraron a 30 -40€/Mwh.

Teniendo en cuenta que la subida de la luz no puede repercutir en el precio de venta del producto agrícola o ganadero, desde COAG Andalucía se aportan dos casos tipo de cómo se disparan los costes que generan más ruina se cabe a los productores.

Así, por ejemplo, en una comunidad de regantes de olivar que sufre las variaciones del mercado eléctrico, la factura de la luz ha subido un 150% desde el pasado mes de abril hasta agosto, de 0,08 a 0,12€/Kwh. Una situación que se verá empeorada ahora porque el gasto importante de la campaña se centra en el periodo agosto-septiembre, cuando justamente los precios de la electricidad están disparados. De momento, los regantes han visto su factura multiplicada por seis desde abril.

En el caso de la ganadería de leche, por ejemplo, se estima que la factura de la luz se ha incrementado en un 60% de media. Una explotación familiar con 80 vacas ha pasado de pagar 480 euros de luz a 600 € en cuestión de un mes. Y es que una explotación ganadera hoy en día cuenta con tecnología que supone un alto coste energético. En este sentido, lo que más gasta son los motores de las ordeñadoras, los ventiladores y el tanque de refrigeración de la leche, que no entiende de ahorro ni de elegir los horarios más económicos.

NUEVO MODELO ENERGÉTICO: AUTOCONSUMO

Ante esta situación insostenible por la subida de la luz, COAG Andalucía reclama que el sector sea realmente considerado estratégico, no de palabra sino con hechos y, consecuentemente, se tomen medidas específicas urgentes para la agricultura y la ganadería, que además de ser un sector económico fundamental cumple una función social: alimentar a la sociedad, estén protegidos ante la voracidad de los mercados energéticos.

Desde esta organización se insiste en señalar que el encarecimiento imparable de los costes energéticos no se trata de una cuestión puntual ante la coyuntura actual, sino que es un grave problema estructural de un sector estratégico.

Por ello, COAG Andalucía demanda un nuevo modelo energético basado en la energía renovable y autónoma. En concreto, considera necesario que se ponga en marcha por parte de las distintas instituciones un plan nacional efectivo, real, que llegue a los productores, y dotado de presupuesto suficiente para fomentar el autoconsumo energético con energías renovables, que es la única salida que tiene el sector para su supervivencia.