Según un nuevo informe del Tribunal de Cuentas Europeo, la Comisión Europea ha fomentado la adopción de nuevas tecnologías de formación de imágenes en la supervisión agraria, pero persisten algunos obstáculos para utilizarlas de manera más generalizada. Tecnologías como las de los satélites Sentinel de Copernicus pueden revolucionar la gestión y la supervisión de la política agrícola común (PAC). Sin embargo, señalan los auditores de la UE, aunque se ha fomentado su utilización para determinar la ayuda directa basada en la superficie a los agricultores, los progresos realizados en su aplicación para supervisar los requisitos medioambientales y climáticos han sido más lentos.

Desde 2018, los organismos pagadores de los Estados miembros han podido utilizar datos y otras nuevas tecnologías de los Sentinel de Copernicus, como fotografías geoetiquetadas y drones, para evaluar el cumplimiento de las normas de la PAC por los agricultores. Esta evaluación automática, denominada «controles mediante monitorización», permite identificar cultivos y supervisar actividades (como la labranza o la siega) de parcelas agrícolas individuales durante toda la temporada de crecimiento. El nuevo enfoque también puede reducir el coste de los controles y permitir al mismo tiempo supervisar a todos los agricultores (en lugar de limitarse a una muestra).

Los auditores examinaron si la Comisión Europea y los Estados miembros habían tomado las medidas suficientes para aprovechar los beneficios potenciales de las nuevas tecnologías de formación de imágenes para el seguimiento de la PAC, y constataron que la Comisión, además de fomentar y apoyar activamente la utilización de las nuevas tecnologías de formación de imágenes, había modificado el marco jurídico para utilizar datos de Sentinel en la supervisión de la ayuda en forma de pagos directos por superficie, confiriendo una mayor claridad a dicho marco.

la preocupación de los organismos pagadores por que la CE cuestione las decisiones adoptadas por los controles por monitorización

En mayo de 2018, un primer organismo pagador de Italia comenzó a aplicar los controles mediante monitorización en una provincia (Foggia, Apulia). En 2019, quince organismos pagadores de Bélgica, Dinamarca, Italia, Malta y España aplicaban este nuevo enfoque en algunos de sus regímenes. Otros trece organismos de ocho Estados miembros tienen previsto comenzar a aplicarlo este año en algunos regímenes de ayuda a parte de la superficie de la que son responsables.

Los auditores de la UE observan actualmente varios obstáculos al uso más generalizado de estas nuevas tecnologías. Uno es la preocupación de los organismos pagadores por que la Comisión cuestione las decisiones adoptadas con respecto a los controles por monitorización. Por otra parte, aplicar el nuevo enfoque requiere efectuar cambios significativos en los procedimientos y en los sistemas informáticos de dichos organismos. La Comisión ha tratado de facilitar y estandarizar el acceso a los datos de Sentinel mediante servicios basados en la nube, pero su utilización por los organismos pagadores con fines operativos sigue siendo baja. También ha financiado algunos proyectos de investigación pertinentes, pero sus resultados aún están por explotar.

Hasta la fecha, el trabajo de la Comisión ha priorizado el recurso a nuevas tecnologías para supervisar los regímenes de pago directos basados en la superficie y no los requisitos agroagroambientales y climáticos. En 2019, ninguno de los organismos pagadores aplicaba el enfoque de monitorización los requisitos de condicionalidad y en los regímenes de desarrollo rural, en parte porque algunos de ellos no pueden supervisarse únicamente con datos de Sentinel. Los auditores también constataron que la serie propuesta de indicadores de rendimiento para la futura PAC está en gran medida mal diseñada para un control de seguimiento con datos de Sentinel.

Dado que la nueva PAC para el período 2021‑2027 aún se está diseñando, los auditores recomiendan que la Comisión Europea que fomente el enfoque de «controles mediante monitorización» como un sistema de control clave para los organismos pagadores, por ejemplo, identificando sinergias en el tratamiento, el almacenamiento o la adquisición de datos obtenidos vía satélite.

Asimismo propone que se haga un mejor uso de las nuevas tecnologías para supervisar los requisitos medioambientales y climáticos y elaborar planes de acción para eliminar obstáculos a una utilización más generalizada de estos.