En el inicio de la nueva campaña oleícola 22/23, donde los primeros aceites ya están fluyendo por las almazaras y cooperativas, el presidente de la Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén, Manuel Parras, valora positivamente que ya, en esta campaña que acaba de comenzar, los aceites tempranos podrán ser certificados por la IGP y exhibir su sello en el etiquetado. Esto hará que los aceites de alta gama, los aceites premium, exhiban esta certificación de calidad y, sobre todo, el nombre Aceite de Jaén, en los mercados nacionales e internacionales.

Esta noticia, llega a mediados de septiembre ya que la modificación del pliego de condiciones para certificar los aceites, ha sido publicada en el BOJA el viernes 16 de septiembre del 2022 en la Orden de 9 de septiembre de 2022, por la que se aprueba la solicitud de modificación normal del pliego de condiciones de la Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén.

El motivo de dicha modificación del pliego de condiciones, se debe a que hace 11 años, cuando se redactó dicho pliego, los aceites tempranos de alta gama eran minoritarios.

Esta buena noticia abre un amplio abanico de posibilidades ya que son más de 100 marcas de la provincia de Jaén las que producen aceites tempranos y de alta gama, que hasta el momento no podían ser certificados.

Por otra parte, frente a la escasa cosecha sumado a la sequía que está castigando especialmente al olivar, Manuel Parras subraya que no hay que dar pasos atrás en cuanto al trabajo por la calidad “porque es un camino ya iniciado durante muchos años y es lo que garantiza una renta estable a futuro para los olivareros de nuestra tierra”.

Sabiendo que esta campaña será mucho más difícil producir aceites tempranos y vírgenes extra por la coyuntura que atraviesa el olivar, Manuel Parras insiste en que “se continúe con la producción de aceites de oliva vírgenes extra ya que estarán muy cotizados en los mercados”.

La IGP estima que esta campaña se certificarán alrededor de los 6 millones de kilos de aceite que ya se certificaron la anterior campaña oleícola 21/22, primera campaña en la que la IGP comenzó a certificar aceites. El objetivo es que se sigan produciendo aceites de calidad aun siendo una campaña corta.