El presidente de la Comunidad de Murcia, Fernando López Miras, ha estimado este miércoles que la suspensión en el envío de agua por el Trasvase Tajo-Segura, que ha calificado de «cierre encubierto», supondrá unas pérdidas económicas de 260 millones de euros y la destrucción de 5.600 puestos de trabajo para la economía regional.
Durante la sesión de control celebrada en el Parlamento autonómico, López Miras ha denunciado que, según estimaciones conservadoras, la Región dejará de recibir 65 hectómetros cúbicos para regadío y otros 20 para abastecimiento por esta interrupción del trasvase debido a obras de reparación.
«Unos recursos que van a ir directos a Portugal, que se van a robar a nuestros agricultores y que utilizarán los agricultores de Portugal para hacerles competencia», ha aseverado el presidente autonómico, recordando que cada hectómetro cúbico genera cuatro millones de euros de riqueza y 86 empleos.
En respuesta a una pregunta formulada por el portavoz del grupo parlamentario popular, Joaquín Segado, el jefe del Ejecutivo regional ha calificado la situación de «decisión política dirigida», y ha acusado al Gobierno de España de actuar de forma intencionada para «cumplir la promesa de Pedro Sánchez de cerrar los trasvases y sustituirlos por agua desalada».
López Miras ha denunciado la demora en la declaración de la obra de emergencia tras las averías registradas y ha afeado a los socialistas murcianos su «complicidad» tras votar en el Congreso de los Diputados en contra del blindaje del trasvase.





