La Guardia Civil ha denunciado a dos vecinos del municipio albaceteño de Povedilla por mantener en cautividad a seis jabalíes y cuatro ejemplares de cabra montés que habían sido capturados antes con cepos.

El hallazgo se produjo a raíz del descubrimiento de tres cadáveres de otros animales salvajes en el río, y que motivó que el Ayuntamiento del pueblo alertara a los vecinos de que no tomaran agua del río para consumo humano.

La Comandancia ha informado este miércoles 10 en un comunicado de que las denuncias contra los autores son por infracciones de las legislaciones de caza, de conservación de la naturaleza, de sanidad animal y aguas, denuncias que han sido remitidas a la Delegación Provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Albacete y a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

la investigación surgió después de que pudieran haber arrojado al río varios de estos animales muertos

Fueron efectivos de una patrulla del Seprona de la Guardia Civil de Alcaraz los que encontraron los cadáveres de dos jabalíes y una cabra montés «en una inspección en el río Povedilla»; y comunicaron el hecho al Consistorio, que alertó a los vecinos del municipio para que se abstuvieran de captar agua del río para consumo humano.

De ahí se investigó el posible origen de los cadáveres, apuntando a que «pudieran provenir de una explotación ganadera, próxima al lugar del hallazgo».

Allí los agentes del Seprona encontraron «seis jabalíes, dos ejemplares machos de cabra montés y otras dos hembras, mantenidos todos ellos en cautividad sin autorización».

El dueño de la finca «no pudo acreditar la procedencia» de ninguno de los animales, que «carecían de cualquier control sanitario», además de que alguno de ellos «presentaba síntomas de estar infectado con sarna».

el veterinario reconoció «el evidente riesgo de contagio existente» para las personas y para los animales de la explotación

El veterinario de la propia explotación, presente en la inspección realizada por la Guardia Civil, manifestó «el evidente riesgo de contagio existente» para las personas y para los animales de la explotación, por lo que «tuvieron que ser sacrificados».

Según pudo conocer la Guardia Civil, uno de los denunciados había estado utilizando cepos de fabricación casera con sistema de propulsión de lazo, «capaz de capturar cualquier tipo de animal silvestre».

Los cepos fueron localizados ocultos entre la maleza y «habían sido previamente colocados en los senderos por donde transitan los animales y próximos a la única balsa de agua de la que dispone una finca cercada».

También se localizaron dos capturaderos para apresar reses y una jaula-trampa para jabalíes.

La Comandancia recuerda que para tener este tipo de especies cinegéticas en cautividad «es preciso disponer de una autorización del órgano territorial competente en el lugar donde vaya a permanecer el animal», en este caso, de la Dirección Provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Albacete, debiendo justificarse «la procedencia legal».