El Gobierno de Portugal ha admitido este martes que podrá haber nuevas restricciones al uso del agua en el sector agrícola para hacer frente a la sequía que afecta al país, donde el 96% del territorio está en situación extrema o severa.

«Las medidas a corto plazo, infelizmente, pueden pasar por mayores restricciones al uso», dijo la ministra lusa de Agricultura, Maria do Céu Antunes, en declaraciones a periodistas al margen de un acto en Évora (sur).

Antunes reconoció que el Ejecutivo está «preocupado» con la sequía y señaló que, en función de cómo evolucione la situación, podría ser necesario revisar las limitaciones que se aplican a los embalses de uso agrícola.

El dramático avance de la sequía en Portugal llevó al Gobierno a implementar restricciones sobre el uso del agua en embalses -como límites a la producción de electricidad y a los usos agrícolas- y ayudas al sector en los últimos meses.

Las más recientes fueron anunciadas hace dos semanas, un paquete de 28 medidas para combatir los efectos de la falta de lluvias, como limitaciones al riego y campañas de sensibilización.

Entonces, el Ejecutivo afirmó que había agua almacenada para consumo humano para los próximos dos años y que la campaña de riego estaba asegurada para 2022 en 37 presas de un total de 44.

El 96% del territorio continental de Portugal está en situación de sequía extrema y severa, según el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera.

Esta entidad apuntó que este pasado mes de mayo fue el más caliente en Portugal continental desde que hay registros.

En España los embalses también se asfixian, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico. Hay una de las reservas hídricas más bajas de los últimos años. Ahora el agua embalsada rodea el 45% de la capacidad total. Esto supone casi un 10% menos que el año pasado y un 20% menos que la media de la última década. Cifras que seguirán bajando hasta septiembre.

Algunas regiones, como Andalucía ya ponen restricciones al agua. En la localidad cordobesa de Hinojosa del Duque se han propuesto reducir su consumo con pequeños gestos como llenar menos la piscina municipal o cambiar el sistema de riego. Su embalse, el de Sierra Boyera agoniza con un 16% de reserva.