El 30% de la superficie sembrada de ajo en España no llegará a recogerse esta campaña como consecuencia de las lluvias persistentes de finales de mayo y principios de junio, según ha señalado a Efe el presidente de la Sectorial de Ajo de ASAJA, Miguel del Pino.

El dirigente empresarial expondrá este martes esta previsión, que se extiende a la superficie sembrada de ajo en los otros tres países productores en Europa, Francia, Italia y Portugal, en la reunión plenaria que el Comité Conjunto Hortofrutícola de estos tres estados y España celebra en Roma para abordar las conclusiones de los grupos de contactos de los que forman parte los profesionales de las respectivas naciones.

España tiene sembradas 27.000 hectáreas de ajo, fundamentalmente en Castilla-La Mancha y Andalucía, cuya reducción de cosecha va a suponer, ha concretado Del Pino, «una reducción importante de kilos».

Pese a que en los otros tres países productores europeos la situación es similar, la diferencia en producción, donde Italia es el más cercana y no llega a las 30.000 hectáreas, provoca que la incidencia no sea tan grave como en el caso español.

DENUNCIAN LA ENTRADA DE AJO FRESCO EN LA UE «DE MANERA MASIVA E IRREGULAR»

El representante español, que hablará en nombre del grupo de contacto del ajo de los cuatro países, que se reunió el pasado 25 de abril en Peñafiel (Valladolid), pondrá de manifiesto ante el Comité Conjunto, al que asistente miembros de los departamentos de Agricultura de los distintos Gobiernos, «la sospecha de que se esté produciendo una entrada de ajo fresco en la Unión Europea, masiva e irregular»

Esta situación es consecuencia de la entrada «en las fronteras de la Unión como ajo congelado, para eludir los contingentes establecidos sobre el ajo procedente de China, así como los aranceles a los que estarían sujetos si se presentaran como ajo fresco», ha precisado.

«Este flujo está perturbando gravemente al mercado comunitario de ajo», ha subyarado Miguel del Pino, quien trasladará la necesidad de las respectivas Administraciones estatales creen «un código específico para ‘ajo congelado’ que permita un correcto control en frontera de las importaciones».

Esta demanda se basa en la dificultad actual con la que se encuentran los inspectores de Aduanas para hacer «un correcto tratamiento de las mercancías que recepcionan», ha señalado el dirigente de la patronal agraria, ya que «no existe un código específico para ‘ajo congelado'».

La diferencia entre ajo congelado y ajo fresco radica en la temperatura de transporte, menos 20 grados, en un caso, y menos 4, en otro.

Miguel del Pino, que es, al mismo tiempo, vicepresidente de la Mesa Nacional del Ajo, también expondrá la necesidad de «la puesta en marcha del principio de reciprocidad a los ajos importados por la Unión Europea» ante la carencia de materia activa para el correcto control fitosanitario de la hoja ancha en pos-emergencia y la desinfección de semilla de ajo para siembra.

Del Pino ha explicado que «este punto es especialmente negativo para la producción europea ya que hasta que no exista un principio de reciprocidad, exigir a los productos de fuera de la UE lo mismo que a los producidos en la UE, la perdida de competitividad de los productores europeos será cada vez mayor».