Sé que muchos independentistas catalanes se van a enfadar con este texto, pero no tanto por lo que dice, sino por lo que van a querer entender. Y nada más lejos de mi inteción que vincular a la extrema derecha con el amplio abanico de ideologías de quienes defienden la independencia de Cataluña. Sólo se trata de destacar cómo los polos opuestos se atraen y acaban coincidiendo en los mensajes.

Y es que la líder del Frente Nacional francés, Jean Marine Le Pen, busca el apoyo del sector agrícola de cara a las elecciones y acaba de prometer «ayudas francesas» al sector basadas en los agricultores y no en las hectáreas para contrarrestar las deficiencias que, en su opinión, ha dejado la PAC en el país vecino. En realidad, lo que promete es lo que los agricultores y ganaderos quieren oír, que habrá más ayudas para ellos y que, poco más o menos, serán ellos los que decidan cómo repartirlas.

Y curiosamente, este mensaje coincide con el de los independentistas catalanes. Su postura se basa en que como ya no van a aportar al Estado español tantos fondos, tendrá un remanente para destinarlo a las ayudas a la agricultura adecuadas a las necesidades catalanas. Es decir, lo mismo que las promesas de Le Pen: lo que el sector quiere oír y que los fondos de la PAC están mal repartidos. Aunque no se explique, en el caso de Cataluña, si todo el dinero que se ‘ahorrará’ irá destinado a la agricultura o también a otros sectores, como la industria, el comercio, la configuración del nuevo Estado,… Porque eso suena a muchos a repartir… para no tanto dinero.

Pero lo más curioso es que mientras que Cataluña se queja del reparto de la PAC… quiere entrar en la UE y acceder a esos fondos, mientras que Le Pen propone un cambio de reparto de estas ayudas (menos a las hectáreas y más al agricultor) que ahora mismo está estudiando la CE de cara a la futura PAC.

A ver si al final la Unión Europea e, incluso, las ayudas de la PAC no son tan malas…