Si en el mes de mayo los precios del melón y la sandía apenas han superado los 20 céntimos/kg para el agricultor, a pesar de la excepcional calidad que este año han tenido estos productos, en los últimos días del mes y este inicio de junio se han recuperado un poco, coincidiendo con la entrada en vigor de nuevas indemnizaciones por retirada, mediante las cuales por retirar melón a distribución gratuita se destinan 48 céntimos y 36 para otros destinos.

Por ello, Francisco Vargas, Presidente de ASAJA-Almería, que acudió a la reunión mantenida en el Ministerio con el sector de frutas y hortalizas para analizar el desarrollo de la campaña de fruta de verano, ha destacado el papel que deben jugar las retiradas de producto ante las crisis de mercado y precios, aunque advierte cierta relajación en los últimos días a pesar de encontrarnos en un momento con una elevada demanda.

ASAJA considera la retirada como la única herramienta disponible en la actualidad para hacer frente a las crisis de precios

ASAJA ha señalado cómo estas frutas empezaron la campaña en abril con cotizaciones similares a las del año anterior, y cómo rápidamente empezaron a caer a pesar de contar con una menor superficie sembrada.

Vargas ha valorado la importancia de que los precios de retirada se sitúen próximos a los costes de producción y la aplicación de este mecanismo (la retirada) como única herramienta disponible en la actualidad para hacer frente a las crisis de precios y para hacer frente a la posición de dominio de la gran distribución.

Para ASAJA la ausencia de mercancía almacenada pone de manifiesto la alta demanda de estos productos en todos los mercados, tendencia que previsiblemente permanecerá dada la buena climatología que nos suele acompañar en el mes de junio.

Ha sido importante, en el análisis de los precios realizado, destacar que a pesar de los bajos precios recibidos en mayo por el agricultor esta situación apenas ha sido percibida por el consumidor, que ha seguido comprando estos productos prácticamente al mismo precio. Además, la falta de contratos en las ventas realizadas en campo es otro de los elementos que contribuye a la bajada de precio al agricultor, ya que no se puede reclamar o vigilar por el cumplimiento del contrato, y que se sancione a quien lo incumple, que por otro lado suele ser la parte que tiene mayor poder (el comprador); en este sentido, la Organización ha resaltado la labor que la AICA podría desarrollar en esta materia forzando que se establezcan contratos y se sancione el incumplimiento de los mismos.

Por último ASAJA ha insistido en  la importancia de la organización y programación de la producción y comercialización «para regular los mercados y vender el producto a un precio digno para el agricultor, que esté por encima de los costes, evitando una incertidumbre innecesaria y abusos de los eslabones dominantes».