Toda crisis, como la que vive el campo, tiene muchas víctimas y la provocada por el incremento de los costes de producción está haciendo patente las dos caras de un mismo problema: El sector ovino advierte que se está ahogando por el alto precio del cereal y el  cerealista asume que no siembra porue los altos costes no permiten tener una mínima rentabilidad.

Así, los ganaderos de ovino han denunciado que el aumento del precio del cereal, que se ha doblado en un año, los están «ahogando» al no llegar a la rentabilidad, a pesar de haber subido el precio del cordero.

El ganadero jiennense, responsable del sector ovino en COAG Nacional, Antonio Punzano, ha asegurado, en un comunicado, que la falta de lluvia ha hecho escasear el pasto para los corderos por lo que los ganaderos tienen que acudir al cereal para alimentarlos.

Por su parte, junto a la subida del precio de la electricidad, o el combustible, «el del cereal ha aumentado casi el doble en un año, pasando de unos 180 por tonelada en 2020 a alrededor de 360 euros por tonelada en destino, este año».

«Es verdad que el cordero tiene este año precios históricos, nunca ha estado más caro que ahora, pero el enorme aumento de los costes de producción no lo compensa y no llega a hacerlo rentable», ha explicado Punzano.

Sin embargo, la paradoja de esta situación es que en el ladocntrario se está dando la misma situación. Como reconoce el el responsable nacional de Cultivos Herbáceos de la organización agraria, Jorge Roales, los agricultores están dejando de sembrar cereales porque el incremento de los costes de producción no permite mantener la  rentabilidad  de las explotaciones.

En este sentido, en una entrevista de Irene Gómez, en laopiniondezamora.es, lasituación de altos precios en el cereal se debe «a una pura especulación. El precio está alto pero se está relajando; el gran problema son los costes de producción, que nos están hundiendo. Ni con el anticipo de la PAC vamos a tener bastante para pagar los costes de la sementera. Y hablamos de semilla y abonos solo, no del gasoil o las rejas de la máquina de sembrar».

En este sentido, destaca que «hay gente que ha renunciado porque no lo pueden pagar. Y no solo eso, nos estamos planteando el abonado el sementera, valorando si echamos o no el nitrato. Otro problema es que no va a haber y va a ir subiendo a medida que van pasando los meses. La gente está teniendo un miedo tremendo, está dejando de sembrar hectáreas porque ya no se trata de no ganar dinero, es que ni siquiera se puede recuperar la inversión. La gente del campo está muy muy asustada».

Las dos caras de un mismo problema: El alza de los costes de producción.

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