La granizada que cayó la pasada semana pasado en Navarra ha dejado daños en una superficie próxima a las 5.000 hectáreas de cultivos de cereal, sobre todo trigo y cebada, según una primera estimación ofrecida por el Gobierno foral.

Las áreas más afectadas fueron la Zona Media y algunas localidades de Tierra Estella y de la parte nororiental de la comunidad, lugares en los que también sufrieron daños frutales y viña, además de algún cultivo hortícola, como alcachofas, tomate y pimiento.

Se concederá una autorización excepcional de quema a los cultivos de cereal que no se recolectarán para permitir eliminarlos

 

Ante esta situación, el departamento de Desarrollo Rural indica que no procede plantear ayudas dada la existencia de seguros con coberturas elevadas, para los que sí presta apoyo y que considera «el mejor instrumento al alcance del agricultor y ganadero para dar cobertura a los riesgos a los que están expuestas sus explotaciones».

Según los primeros partes llegados a Agroseguro, las localidades con más de 100 hectáreas dañadas son Carcastillo, Murillo el Fruto, Barasoain, Mélida, Olóriz, Larraga, Aranguren, Lerín, Irurozqui, Cáseda, Pamplona, Garinoain, Sesma, Murillo de Lónguida, Lónguida, San Isidro del Pinar y Tabar, que suman al menos 2.432 parcelas afectadas y 4.091 hectáreas.

Al pedrisco de este 10 de mayo hay que añadir la helada del fin de semana del 30 de abril en viñedos, con otras 2.800 hectáreas afectadas según la peritación y que tendrán una indemnización de unos 3,7 millones de euros, con un daño medio del 70 %.

En este caso, los municipios con más de 100 hectáreas dañadas fueron los de Echauri, Egüés, Pamplona, Los Arcos, Bargota, Igúzquiza, Viana, Villamayor de Monjardín, Tafalla, Andosilla, Cascante y Peralta.

Desarrollo Rural ha señalado también que ante el problema que se va a originar con los restos de los cultivos de cereal dañados por el pedrisco, ya que donde sean elevados no se recolectará, va a conceder una autorización excepcional de quema que permita eliminarlos de forma eficaz y evitar las nascencias posteriores a causa del grano caído.

Además, dará asesoramiento técnico a los agricultores para el manejo de los cultivos en una situación excepcional, fundamentalmente en cultivos leñosos como es el caso de la viña y los frutales.