Se viene hablando en las últimos meses sobre el impacto que va a tener el Brexit en los fondos de la PAC. Y todo el mundo está asumiendo que el mejor escenario sería que no se toquen, bien por voluntad europea, bien porque los propios Estados afronten parte de los costes. Pero este ansiado escenario parece que no va a ser posible y que la tijera europea puede incluso llegar antes de que se empiece a notar los efectos de la salida británica de Europa.

El comisario de Presupuestos de la UE, Günther Oettinger, ya ha advertido de que los recortes de gastos están llegando antes de tiempo para hacer frente al agujero negro Brexit y que estos incluirá «reducciones a la política agrícola común (PAC), que se come 40% del presupuesto del bloque».

La primera posibilidad se centra en rebajar los pagos directos a las grandes explotaciones

Entre las opciones que baraja de cara a las Cuentas de este año destaca ser menos generosos en los pagos a los agricultores o un impuesto sobre las transacciones financieras. La aplicación de la energía común o impuestos ambientales a las importaciones también se consideraron en un documento sobre la reforma del presupuesto de la UE.

Respecto a la PAC, Bruselas plantea ya reducir los pagos directos a las grandes explotaciones, salvando de momento a las más pequeñas, o la cofinanciación nacional. Una medida similar, cofinanciación nacional y regional, propone la Comisión para los fondos de cohesión, de los que se benefician esencialmente los países del Este pero también España. Además, Europa amenaza con revisar los criterios y ligar la concesión de los fondos a otros retos de la Unión como la lucha contra el cambio climático o la gestión de la crisis migratoria.

Esta postura, que augura el peor escenario porque, en breve, cuando se inicie el proceso de reforma de la PAC ya habrá sobre la mesa la pérdida de unos 3.000 millones de euros por culpa del Brexit, puede comenzar a explicar algunas recientes decisiones europeas, como el endurecimiento de las condiciones para el cobro del denominado pago verde, o la negativa, de momento, de permitir a España el adelanto del 70% de las ayudas de la PAC por la sequía, que conllevaría también un adelanto de dinero por parte de la CE, para proponer, en cambio, ayudas a través del Banco Europeo de Inversiones, que a la postre son ayudas… pero hay que pagarlas.