Las pérdidas agrícolas y ganaderas sufridas por la actual sequía en el campo pueden superar los 8.000 millones de euros y ponen al sector agrario español ante una situación «crítica», ha señalado este viernes la organización agraria ASAJA.

Según sus estimaciones provisionales, las pérdidas generalizadas en la agricultura superan el 30%, llegando al 80% en determinados cultivos, mientras que los ganaderos también sufren la merma de pastos y los costes adicionales de alimentación y agua.

En concreto, Asaja cifra en un 30% la reducción de la cosecha en los cultivos de invierno y entre un 40 y un 50% la disminución en la superficie y en la producción del maíz, según un comunicado.

Asimismo, los rendimientos están siendo bajos en el girasol, cultivo en el que se ha neutralizado el incremento de superficies, y se calcula que la producción en el olivar, tanto para mesa como para almazara, será de cerca de la mitad.

La organización prevé adelantos importantes en la vendimia y la caída prevista de su cosecha entre un 25 y un 30%, junto a la bajada de la producción en almendros, con un 80% de pérdidas estimadas.

INQUIETUD EN EL RIEGO Y LOS GANADEROS, ABOCADOS A SACRIFICAR LOS ANIMALES AL NO PODER ASUMIR LOS COSTES

A estas previsiones se suma la «máxima inquietud» que existe entre los agricultores por las restricciones de uso de agua para riego en los casi cuatro millones de hectáreas de regadío en España y la falta de inversiones hidráulicas necesarias, según Asaja.

En la ganadería, la organización ha explicado en el comunicado que muchos productores se están viendo obligados a cerrar sus explotaciones o sacrificar cabezas de ganado ante la «imposibilidad» de asumir los costes ni poder repercutirlos en los siguientes eslabones de la cadena de valor.

Para Asaja, la crisis puede incluso afectar al propio suministro alimentario, a pesar de que este ha sido capaz de afrontar anteriormente otros problemas como la pandemia, el confinamiento o la falta de materias primas.

La organización ha pedido al Gobierno que se ponga «al frente de la gestión de la crisis» y presente medidas urgentes para paliar estas pérdidas agrícolas y ganaderas y ofrecer soluciones duraderas al sector agrario, como el acceso al agua y la financiación, y un mayor equilibrio en la cadena de suministros ante la subida de los costes.