Un estudio de la UCO muestra cómo la sequía, en el contexto ambiental y la vegetación que rodea a los cultivos, puede influir en la respuesta al patógeno de la xylella en el almendro y aporta nuevas claves para planificar estrategias de control a escala de paisaje.
Xylella fastidiosa es un patógeno que pone en jaque al sistema agroalimentario. Se trata de una bacteria que se transmite a través de insectos y acaba secando el árbol. Apareció en España por primera vez en 2016, generando gran preocupación entre la comunidad agrícola y, aunque se relaciona más con el olivo, también causa grandes pérdidas en el cultivo del almendro. Desde 2017 hay una alta incidencia en almendros de la zona de Alicante, donde genera grandes pérdidas económicas por disminuir las cosechas y acabar con los árboles.
Los estudios realizados hasta ahora se centran en la detección del patógeno y en el control biológico y la principal forma de gestión de árboles infectados es la erradicación. Esos trabajos se enfocan sólo en el cultivo, en este caso el almendro, pero no tienen en cuenta el resto del entorno. Por eso, un equipo liderado por el grupo de investigación ERSAF de la Universidad de Córdoba ha llevado a cabo un trabajo que abre la mirada a escala de paisaje, teniendo en cuenta las interacciones que tienen lugar en el ecosistema.
«El objetivo de nuestro trabajo era evaluar cómo la infección por Xylella fastidiosa, los factores ambientales y la vegetación adyacente influían conjuntamente en los impactos del patógeno en el cultivo el almendro», explica Ricardo Hernández, autor principal de trabajo.
Tras recopilar información relacionada con el estado fitosanitario de los almendros en 19 parcelas ubicadas en una zona de Alicante con un foco importante de Xylella, el equipo también muestreó el entorno natural, teniendo en cuenta el tipo de arbustos circundantes y su estado, así como los factores climáticos de la zona. Este enfoque a escala de paisaje permitió identificar relaciones ambientales y biológicas entre los distintos elementos del paisaje que determinaban el impacto de la enfermedad, demostrando que responde a una combinación de factores más que al efecto individual del patógeno.
MIRAR MÁS ALLÁ PARA CONTROLAR EL DAÑO
«Observamos que una mayor presencia de especies de arbustos que actúan como reservorios del patógeno (jara, aulaga y carrasquilla) con altas concentraciones de patógeno se relacionó con mayor impacto de la infección en los almendros», señala el investigador. Esto demuestra, contrariamente a lo que se piensa normalmente, que el medio natural no actúa en estos casos como para filtrar el efecto de los patógenos sobre los cultivos.
El factor más relevante en el aumento del impacto de la enfermedad, según el trabajo, fue el estrés hídrico. La temperatura y la falta de agua condicionaba tanto la severidad de la infección tanto en almendros como en los matorrales adyacentes, demostrando la importancia del factor climático.
De cara a la gestión de Xylella fastidiosa en almendros, este trabajo fruto de la colaboración de los grupos de la UCO ERSAF y Entomología agrícola con el IAS – CSIC y la Estación Biológica de Doñana, aporta nuevas claves.
Con estos datos, los esfuerzos de gestión y vigilancia deben priorizar los huertos ubicados en entornos de alto riesgo, en particular aquellos integrados en paisajes fragmentados y propensos a la sequía, con una alta cobertura de arbustos que hospedan el patógeno en la vegetación adyacente. El control selectivo de este matorral y los riegos de apoyo frente a la sequía podrían ser estrategias para ayudar al control a estudiar.
Referencia:
Hernández-Lambraño, R. E., , Ruiz-Gómez, F. J., , Vilà, M., , Landa, B. B., , Hernández-Clemente, R., , Fernández-Bravo, M., , Quesada-Moraga, E., , Olivares-Garcia, C., , González-Moreno, P. (2026). Landscape and environmental drivers of plant health decline during an active invasion of Xylella fastidiosa Wells et al. in Mediterranean agroecosystems. NeoBiota. https://doi.org/10.3897/neobiota.109.190448




