El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha anunciado la «segunda revolución agraria» del campo valenciano que se concentra en la nueva Estrategia Valenciana de Regadíos, que estará dotada con 1.200 millones de euros para garantizar el uso sostenible del agua y la rentabilidad del campo valenciano.

Así lo ha asegurado el president durante su intervención, por videoconferencia, en la jornada organizada con motivo del Día Mundial del Agua por la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunitat Valenciana y Cajamar, en la que también ha participado la consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, Mireia Mollà.

Según ha explicado Ximo Puig, el plan posibilitará acometer una «segunda revolución agraria» del campo valenciano y se desarrollará durante las dos próximas décadas. En concreto, permitirá «gestionar con inteligencia la escasez hídrica», por lo que el grueso del plan, 1.065 millones, se dirigirá a la modernización del regadío. Además ha destacado que el plan también incluye 132 millones para «fomentar las renovables y lograr un uso más eficiente de la energía».

Para el president, «gestionar la escasez hídrica forma parte de nuestra idiosincrasia», dado que el agua ha sido desde siempre «una necesidad y un desafío». Asimismo, ha asegurado que los regantes valencianos han sabido como nadie «extraer el máximo provecho» de los recursos hídricos.

Durante su intervención, el jefe del Consell ha incidido en que la Comunitat Valenciana está «decidida» a modernizar su modelo productivo, aprovechando la oportunidad que suponen para ello los fondos europeos, asegurando que «este cambio también tiene que llegar al sector agrario».

En este sentido, se ha referido al «inaplazable» objetivo de mejorar la rentabilidad, dado que el futuro de la agricultura pasa por «reducir costes y frenar el abandono de la actividad», ha añadido.

RELOCALIZACIÓN Y MAYORE ESTRUCTURAS AGRARIAS

En el transcurso del acto para presentar esta «segunda revolución agraria» del campo valenciano, el president también ha asegurado que el cultivo es la «palanca que activa industrias como la transformación alimentaria, el transporte, la logística o las exportaciones», y contribuye a «frenar el deterioro del planeta, evitar la despoblación rural, y garantizar la autonomía estratégica alimentaria».

Por todo ello, se ha referido a la necesidad de no depender de la producción de países lejanos porque «puede ser más barato, pero también es una enorme debilidad», y ha insistido en que «igual que necesitamos ser autónomos en la producción de mascarillas o de respiradores, también necesitamos asegurar y hacer viable la producción local de alimentos».

El jefe del Consell ha asegurado que para lograrlo es necesario un sector «moderno, rentable y competitivo que garantice su suministro», y ha apelado a las autoridades europeas a tener en cuenta estos aspectos «a la hora de diseñar sus políticas».

Por otro lado, Ximo Puig ha instado al sector agrario a «dar un paso adelante en la búsqueda de nuevas fórmulas asociativas que permitan mejorar la rentabilidad sin vender», porque ha asegurado que se podrá mejorar la rentabilidad a través de explotaciones «con más tamaño y más músculo para acometer la modernización necesaria».

El president se ha referido a los problemas a los que se enfrenta el campo como unos precios a la baja, unas cuencas hídricas deficitarias o los problemas inherentes al minifundismo, y ha realizado un llamamiento al campo a «pasar a una gestión inteligente» y «aprovechar instrumentos tan innovadores como la reciente Ley de Estructuras Agrarias».

Asimismo, ha recordado que en los últimos 30 años se han perdido 163.000 hectáreas de cultivo, es decir el 21% del total existente en la Comunitat Valenciana, lo que supone «un drama ecológico y etnológico» que requiere «poner todos los medios a nuestro alcance para revertir esa tendencia.