Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos estima que la revisión de cosecha de aceite de oliva se reducirá un 15% respecto de la producida en la campaña anterior de 2020/21 justifican el incremento de los precios en el sector. La AICA fijó en 1.387.167 toneladas la cosecha pasada. La perspectiva para la campaña 2021/22 es de una producción media-baja en la que los distintos aforos realizados hasta el momento promedian una predicción de 1.300.000 toneladas de aceite de oliva para nuestro país.

La escasez de lluvia, especialmente en primavera, tras un año agrícola con déficit hídrico apreciable, así como las altas temperaturas, han afectado a la cosecha de aceite de oliva. La evolución de la climatología durante los últimos meses pueden incidir en las estimaciones de este aforo con rendimientos de conversión aceituna / aceites más bajos.

Andalucía con una disminución del 10%, Castilla – La Mancha con descensos superiores al 50%, Valencia, Aragón y Murcia con descensos de en torno al 15 % confirman esta tendencia. Solo en Cataluña la cosecha se prevé superior.

En un escenario en el que la producción a nivel mundial ha disminuyó en la pasada campaña por tercer año consecutivo situándose en torno los 3.031.000, (- 2 % si tomamos la media de los últimos cinco años), se puede vislumbrar la tendencia de precios al alza en los próximos meses.

En cualquier caso, lo que sí es seguro es que no hay absolutamente ninguna señal que prevea una bajada de precios para los próximos meses. Precios estables y fuertes, que, desde la UdU se considera que pueden estar en el entorno de los 3,50 – 4 €/kg. para el aceite de oliva virgen extra (AOVE).

En el ámbito comunitario, la Comisión Europea acaba de hacer público su último informe acerca de las estimaciones de producción de la cosecha de aceite de oliva para la campaña iniciada en el ámbito mediterráneo y las cifras provisionales, apuntan a que España podrá alcanzar un volumen de 1.400.000 toneladas (un aforo al alza, +1%), Italia se podría quedar en el entorno de las 300.000 toneladas (+10%), Portugal del orden de 150.000 toneladas (+50%), mientras que en Grecia se estima un volumen de 230.000 toneladas, lo que se traduce en una caída del 16%. Por tanto, podremos encontrarnos con un volumen del orden de las 2.097.000 toneladas en los principales países del arco mediterráneo.  A esta estimación hay que unir el enlace entre campañas que a finales de septiembre se situaba en las 474.000 toneladas.

PREOCUPA LA DEFINICIÓN DE LA NUEVA PAC A LA HORA DE ESTABLECER LAS INTERVENCIONES EN EL SECTOR

En cuanto al consumo, el mercado interior aún no se ha recuperado del impacto de la pandemia, aunque alcanza cifras de 438.200 toneladas que suponen un incremento anual del 12 % según señala la AICA.

Las exportaciones se han incrementado un 3% para situarse en las 838.100 toneladas en el interanual a mes de junio de 2021. Italia sigue siendo nuestro principal destino, con datos acumulados a mayo de 2021 que alcanzan las 206.335 toneladas, una cifra que se ha mantenido estable durante las cuatro últimas campañas.

Estas macromagnitudes agregan unas existencias antes de comenzar la campaña que se sitúan en torno al 10% menos que en las cuatro últimas campañas lo que deriva en la estabilidad e incrementos de los precios que ha caracterizado al sector durante todo el 2021. Idéntico escenario se registra en los principales países productores del área mediterránea: Italia (con precios en AOVE un 37 % más elevados), Grecia y Turquía.

Otra de las cuestiones que preocupa al sector es la definición de la nueva PAC reformada que, en este periodo final, a la hora de establecer las intervenciones en el sector, sigue teniendo un efecto distorsionador en el mercado que una nueva definición de agricultor activo enfocada al profesional del sector, la estructura de agroregiones, la convergencia de las ayudas y el pago redistributivo habría de ser capaz de menguar.