En una publicación reciente de UPA Andalucía, la organización agraria hablaba acerca de los cultivos de almendra y pistacho como dos cultivos que están teniendo un importante auge en la superficie cultivada, siendo estos de los más codiciados en la actualidad debido al elevado precio que se está pagando por su producción. UPA Andalucía habla ahora de la quinoa como otra buena y rentable opción como alternativa al maíz y girasol.

La quinoa es un grano procedente de Sudamérica y es considerado un superalimento ya que tiene un excepcional equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos. El promedio de proteínas en el grano es de 16%, pero puede contener hasta 23%, lo cual es más del doble que cualquier cereal. Además tiene alto contenido en omega 6, omega 3 y fibra, y no contiene gluten, por lo que puede ser ingerida por celiacos.

En España, aunque su consumo va en aumento, aún no es muy alto, pero sí está de moda ya en otros rincones de Europa y se consume en grandes cantidades en países como Francia.

Es un cultivo que resiste la sequía tanto o más que el girasol, aunque por ahora necesita de regadío

Actualmente, comentan desde UPA Andalucía, “se está apostando fuerte por este cultivo desde hace unos años fundamentalmente en zonas como el Bajo Guadalquivir en Sevilla y en Antequera en la provincia de Málaga, y es una alternativa muy importante al maíz y girasol en Andalucía”, dado el desplome de los precios que está padeciendo estos cultivos. La semilla de quinoa “se paga en torno a los 600 € por tonelada, unos 520 €/Tm en producción integrada y 700 €/Tm en ecológico”, aseveran desde la organización.

La quinoa, también denominado el ‘arroz inca’, es un cultivo que se adapta a la perfección al clima de Andalucía ya que tenemos un clima más estable que el de los países que originalmente se cultivan como Perú y Bolivia, y se desarrolla bien tanto en secano como en regadío. En regadío, el cultivo produce un rendimiento medio de unos 5.000 Kg por hectárea.

Las condiciones de temperatura y de lluvias que se dan en el campo andaluz son ideales para el desarrollo del cultivo, con poca afección de plagas de insectos y hongos debido a nuestro clima más seco y caluroso que el que se da en Perú o Bolivia, que tienen más problemas. Se siembra entre enero y febrero y se cosecha con calor por los meses de junio o julio.

Desde UPA Andalucía afirman que el cultivo resiste la sequía tanto o más que el girasol, aunque evidentemente si no hay nada de agua tampoco hay cosecha. Fundamentalmente se está sembrando quinoa en estos momentos donde hay disponibilidad de riego. En el peor de los casos en secano, “de no nacer porque no se diesen precipitaciones, aun se estaría a tiempo de sembrar posteriormente girasol”, aseguran desde UPA.